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Palabras de Ana Lía PIñeyrúa sobre Rocío Villamil (“Madres de la Plaza”)

14/06/2012 1 Comentario

El 2 de junio nos sorprendió la muerte de Rocío Villamil, fundadora y presidenta de las “Madres de la Plaza”. Una asociación civil que se creó el 1 de julio de 2006 que comenzó reuniéndose en la plaza Fabini y que luego fue convocando en otros lugares y trabajando con asociaciones, sindicatos, centros comunales estimulando la denuncia, denunciando la ubicación de bocas de pasta base y apoyando y fortaleciendo a las familias de los adictos. Luego, incorporaron el reclamo para la creación de lugares de atención y readaptación de los adictos y, también, de tratamiento a sus familias.

Muy pocos días antes de su fallecimiento nos habíamos reunido en mi despacho junto a su compañera Cristina Freda. Yo las invité a esa reunión porque quería saber qué pasos podíamos dar a nivel parlamentario para ayudar, me parece que es un tema que debe actualizarse y ponerse arriba de la mesa todos los días porque la adicción a la pasta base genera problemas humanos y sociales terribles que no pueden ser minimizados amparados en la cifra de una encuesta.

Me dijo que al principio se habían obsesionado buscando la ubicación de las bocas de pasta base por todos los medios y denunciando y que si bien continúan en ese camino, y entienden que las acciones del Ministerio del Interior son insuficientes, un día se habían planteado que sucedería con sus hijos si se cerraban todas las bocas de venta y no contaban más con la droga. A partir de ese momento comenzaron a recorrer también el camino de luchar por una correcta asistencia de los adictos y sus familias.

Su decisión y fortaleza no ocultaban su decepción. Las Madres han venido bregando por una solución particular para la adicción a la pasta base reclamando que sea declarada una enfermedad por sus singulares características y consecuencias pero no han sido escuchadas por el Ministerio de Salud Pública lo que hace que no exista personal especializado y los adictos no reciban la atención de emergencia ni el tratamiento adecuado el que necesariamente es costoso, debe ser prolongado y contar con un adecuado seguimiento para ser exitoso.

Cuando estuvo en mi despacho estaba convocando para una movilización el frente al Ministerio de Salud Pública para reclamar que la adicción a la pasta base fuera declarada una enfermedad.

Por otra parte, reclaman, en paralelo, un sistema que atienda a las familias, nadie está preparado para tener un hijo adicto, ni para recibirlo luego de un tratamiento que nunca garantiza la recaída y el sistema tampoco está preparado para aliviar a las familias que no pueden enfrentar la situación, que no se sienten capaces de hacerlo. Lo peor es que, a nivel público, no se está trabajando en este sentido.

Cuando las “Madres” asistieron a la Comisión Especial sobre Adicciones, Consecuencias e Impactos en la Sociedad Uruguaya de la Cámara de Diputados ,, Roció decía que lo primero que tenemos que hacer con los adictos es captarlos, lo que no es fácil porque no tienen contacto con la sociedad organizada, no van a la escuela ni al liceo, no trabajan. Señalaba que hay dos puntos de contacto: la Justicia, porque tarde o temprano delinquen, pero remarcaba que los Jueces no tienen la capacitación ni los medios suficientes para actuar, y los centros de salud porque la adicción les genera problemas directos o indirectos en la salud que hacen que concurran a estos por su voluntad o llevados por personas de su entorno.

En segundo lugar, Rocío hablaba del tratamiento de la enfermedad porque, repito, las Madres entienden que la adicción a la pasta base es una enfermedad psiquiátrica crónica, que está descripta y que requiere de internación, que no puede ser tratada de forma ambulatoria. Nos contaba que la mayor parte de las veces en que se les da el alta, los adictos no están recuperados sino que son consumidores en abstinencia por lo que es imperioso un seguimiento permanente de los pacientes.. Hablaba, también Rocío del tratamiento a la familia al que ya me referí.

En tercer lugar, hablaba de la reinserción social de los adictos, de la necesidad de darles instrumentos para que puedan trabajar, fundamentalmente, capacitación, para combatir el ocio y el aislamiento que alientan el consumo.

La Comisión de la Cámara de Representantes, que funcionó por poco más de un año, fue creada sin fines legislativos por lo que atendió todas las adicciones pero no trabajó en ninguna propuesta en concreto, aunque sí produjo tres informes. Recién ahora se ha creado una Comisión con esa finalidad. Mientras tanto, en el Senado y en la Cámara de Representantes hay numerosos proyectos de ley que deberíamos considerar teniendo en cuenta las particularidades que tiene la adicción a la pasta base.

Yo me sentí en deuda con las “Madres” después de la reunión porque la elaboración de una solución legislativa es nuestra directa e irrenunciable responsabilidad. Así como también, impulsar y empujar ante el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial las soluciones que se reclaman.

Desde 2007 las “Madres de la Plaza” piden al Estado que les de un predio para poder poner en práctica un proyecto que se llama “Devolución”. El nombre del proyecto, se explica, tiene dos fundamentos. El primero devolver a la ciudadanía un espacio que no está siendo utilizado con un fin social o productivo. En segundo lugar, devolver a la ciudadanía rehabilitados de problema a los adictos, capacitándolos y orientándolos para lograr su inserción laboral y social.

El Proyecto piloto propone la internación de los adictos y, también, la atención a los familiares y está destinado a la atención de personas provenientes de contextos socio-económicos desfavorecidos que no pueden enfrentar un tratamiento y terminan irremediablemente en la delincuencia para poder consumir.

El mejor homenaje que podemos hacerle a Rocío Villamil es poner atención a sus reclamos, analizarlos y ponernos a trabajar.

1 Comentario »

  • Cristina Freda :

    Gracias Ana Lía. Gracias por entender la lucha de Rocío y las Madres de la Plaza que continuaremos porque esta es una batalla que sólo se podrá controlar cuando se entienda que estamos ante una enfermedad crónica, recurrente aunque tratable. Es muy difícil sin ella pero igualmente la vamos a continuar como podamos. Es el mejor homenaje que podemos rendirle. Gracias por el homenaje en el Senado. Un abrazo, Cristina Freda

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