Portada » Actualidad

Los blancos en las urnas

08/06/2012 Sin Comentarios

Ana Lía Piñeyrúa

En los últimos días algunos compañeros han expresado su opinión favorable a que el Partido Nacional presente un candidato único en las elecciones internas. Argumentan que evitaría el desgaste en recursos y militancia que conlleva esa elección y nos permitiría concentrar los esfuerzos en la elección nacional.

Creo que el tema merece un análisis más detenido, teniendo en cuenta aspectos fundamentales como el respeto a la Constitución, a los electores y a la historia de nuestro partido.

Sin perjuicio de que cada sector partidario ha elegido y elegirá su candidato de la manera que cada cual escoge, el candidato a la presidencia del Partido Nacional fue siempre elegido en las urnas. Cuando regía el doble voto simultáneo los ciudadanos se pronunciaban el mismo día de la elección nacional pero implicaba que, muchas veces, el elector votaba por un candidato y terminaba sumando su voto a favor de aquel que no era su preferido. Desde la reforma de 1996 la Constitución establece un cronograma de elecciones que democratizó la vida política. Las elecciones internas son parte fundamental de ese proceso porque permite al elector elegir a quien considera mejor candidato dentro de su partido para luego ir a la elección nacional. El sistema es contrario a los acuerdos de cúpulas y a los arreglos entre cuatro paredes. Implica que todo aquel que quiera pueda presentarse y pasar por el filtro de las urnas. Una candidatura única es ir contra el espíritu de la Constitución y un retroceso en términos de democracia.

La libertad del elector en estos tiempos es un tema central. Las personas, en todo su derecho, quieren elegir y se sienten engañadas y defraudadas cuando la llaman sólo a convalidar lo que los políticos ya decidieron. Puede tener un efecto devastador sobre la votación del Partido Nacional una elección arreglada sin participación de la gente. Hoy, en pleno siglo XXI, debemos ser conscientes de que la gente no acepta mansamente las decisiones de los líderes iluminados que pretender sustituir su voluntad. Sería bueno que quienes pretendemos representar a los ciudadanos tuviéramos esto en cuenta y los respetáramos.

Otro argumento, desde mi punto de vista nada despreciable, es nuestra propia historia partidaria. El Partido Nacional ha luchado desde el nacimiento mismo de la patria por las libertades públicas y el derecho al sufragio. Miles de personas a lo largo de una larga y gloriosa historia han dejado su vida en la lucha para que la gente decida. Sería una afrenta a nuestros mejores hombres y mujeres que dieron todo de sí para conseguir un derecho que no fue fácil adquirir, volver a un pasado en que la gente quedaba afuera de los procesos de decisión partidarios. Como dijo el Senador Jorge Larrañaga el Partido Nacional “es el partido de las urnas”.

En definitiva, creo que los compañeros que promueven la solución de la candidatura única, más allá de sus buenas intenciones, están profundamente equivocados. Por respeto al ciudadano, a sus derechos, a los valores del Partido Nacional y a nosotros mismos tenemos que decidir la candidatura a la presidencia del Partido Nacional entre todos. Es mi firme decisión defender esta posición, para bien del Partido Nacional y del país.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.