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El domingo nos espera la alegría

08/06/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Sin lugar a dudas la selección uruguaya de fútbol ha sido una fuente, una usina permanente de alegrías para todo el pueblo uruguayo. Si en algo hemos estado todos unidos estos últimos años, dentro de un país tan dividido políticamente, ha sido en el respaldo a nuestra selección y en el festejo de sus logros. Sus integrantes se han convertido también en los más eficientes embajadores celestes, convirtiendo a nuestro país en una buena noticia que llegó y llega a todos los rincones del mundo. Por las características de su juego, por la limpieza deportiva y por la disciplina exhibida en todas sus presentaciones.

Nuestro pueblo necesitaba, además de merecer, satisfacciones de esa dimensión en un deporte que es por lejos el de mayor arraigo popular. Que son una válvula de escape contra los problemas de todos los días. Representan un desahogue en medio de tantos problemas con la ola de delincuencia que ataca a la sociedad y muchas veces la tiene contra las cuerdas. Nos llena de nostalgia recordando glorias y conquistas del pasado que en algún momento hasta se nos volvieron en contra pues más de uno ironizaba acerca de los años que han pasado desde aquellas conquistas. Se hablaba del síndrome de “Maracaná” como una forma de censura explícita a quienes, se decía o se dice, viven del pasado.

Esta selección con su magnífica exhibición en el último campeonato mundial, su triunfo en la Copa América y sus destacadas presentaciones que la han colocado muy alto en el ranking mundial de la FIFA –pocos días atrás se hablaba del segundo lugar ante un traspié de la selección alemana- es la alegría de este tiempo y de ésta época. Pero es además la gran ilusión y la gran esperanza de nuevas alegrías para los próximos tiempos. Es también motivo de orgullo cuando desde afuera hablan de nosotros, ya en términos muy diferentes a los que utilizaban hasta no hace mucho tiempo.

Cuando el sábado pasado llenamos el estadio Centenario, demostramos que verdaderamente esta selección es esa ilusión y esperanza permanente. Lamentablemente las cosas no salieron como queríamos y nos perdimos la oportunidad de quedar en la punta, a pesar de haber jugado una fecha menos que la mayoría de los punteros. Esas cosas pasan y por ende, no escribimos esta columna para ensayar reproche de ninguna naturaleza.

Simplemente lo hacemos para reafirmar esa confianza, esa ilusión y esa esperanza para el próximo domingo. Otra vez, los que vayamos al estadio y todo el pueblo uruguayo que va a seguir de cerca los acontecimientos, va a renacer, a ilusionarse, sonreír, a olvidarse de los problemas de todos los días.

Los uruguayos, además y muy especialmente, queremos festejar un triunfo celeste en el Estadio Centenario. Queremos irnos para nuestras casas con las retinas llenas de imágenes de victoria, de festejo. Y a su vez, como reconocemos nuestros errores, nos comprometemos a alentar a nuestra selección con mucho más entusiasmo del que pusimos el sábado pasado.

Creemos que éstas expresiones son representativas de gran parte del sentir nacional. De la misma manera que sabemos que la hinchada –por supuesto- pero también el más desprevenido e insulso de los habitantes de nuestro país quiere, ésta vez, que Uruguay gane como dueño de casa. Estamos seguros que así va a suceder. Vamos Uruguay!!!

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