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Por el poder y por los cargos

25/05/2012 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Como novedad se anuncia la realización de pruebas de evaluación de conocimientos a los estudiantes que ingresan a la UDELAR.

A decir verdad, la anterior ley de educación ya previa la posibilidad de que la ANEP y la UDELAR celebraran todo tipo de convenios para la realización de proyectos comunes. Sin embargo, ninguno de los organismos mostró mayor interés en trabajar juntos, fundamentalmente por parte de la Udelar, ya que no tenía interés en prestar su concurso a los partidos tradicionales.

Paradójicamente, ni la llegada del Frente Amplio ni la aprobación de la nueva Ley de Educación modificaron sustancialmente las cosas y ambas instituciones mantienen las diferencias, más allá del programa Compromiso Educativo.

Sin olvidar que el tiempo pasó, la discusión Grompone-Váz Ferreira se sigue reeditando con nuevos matices y motivaciones. La Universidad pretende mayores espacios de poder y preminencia en el sistema educativo, hecho notoriamente puesto de manifiesto en instancias claves como la creación de la agencia de acreditación y evaluación.

Tal como dijera el Herrerismo, la Ley de Educación, que plantea entre otras cosas la estrecha interacción de ambas instituciones, no se cumple. No se cumple en otra cantidad de cosas tampoco, que quedaron en letra muerta y es bueno que así haya sucedido. En verdad se creó una estructura burocrática complejísima que la serviría nada más que a quienes en ella tendrían el trabajo de manejarla. En este sentido el Frente Amplio es consecuente con sus tradiciones y procura siempre crear complejas organizaciones en las que colocar a sus cuadros militantes. Luego vienen las luchas dentro del Frente Amplio por esos lugares, tal como pasa en la Udelar, la IMM y el Gobierno Nacional. Al respecto nadie lo puede decir mejor que el propio Presidente de la República en su célebre “Pepe coloquios”, cuando tildó a los socialistas de “máquina de chupar cargos”.

Al final, en la educación, como en tantos campos, quienes terminan perdiendo son aquellos por quienes supuestamente todo existe. En este caso, los niños, jóvenes y adolescentes relegados por las luchas por el poder y por los cargos.

 

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