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Sigue dando criollos el tiempo

18/05/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

De todos los recuerdos que uno va acumulando a lo largo de su vida política, los que están referidos a la militancia juvenil sin dudas son de los más nostálgicos y gratificantes. Nos animamos a decir que ésta no es una reflexión que vale solamente para “nuestra militancia cuando jóvenes”, sino para todos los que la desarrollaron en su época.

Claro, nuestra generación quedó marcada por haber dado sus primeros pasos en la época de la dictadura militar. Como consecuencia de ello, de haber compartido junto a la mayoría de los jóvenes de aquella época un ideal, un objetivo en común, que mucho nos motivó y por sobre todas las cosas nos unió: recuperar la libertad para poder vivir en democracia. Jóvenes blancos, colorados, frenteamplistas, cívicos, independientes, apolíticos, estudiantes, trabajadores, sin distinción de credo ni de posición económica, todos nos unimos en una sola causa que fue la de pelear contra la dictadura militar. Y ese comenzó a convertirse en el grito de guerra, con el que asistíamos a todas las actividades fueran públicas o privadas y de a poco a hacerse sentir cada vez más fuerte: “se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”.

Sin dudas que la actividad se desarrollaba con mayores dificultades; estaban cercenadas todas las libertades y existía una muy fuerte represión. Pero las propias limitantes actuaban como motivación, eran una base de apoyo para tomar impulso, entusiasmaban y agudizaban la imaginación. También era una enorme puerta de entrada a la vida política y a los partidos políticos porque muchos, simultáneamente, comenzaban a tomar posición y a identificarse con un líder, un movimiento, sector o partido. Lo que de por sí también es sano porque llega un momento –más precisamente cuando el objetivo se cumple y la dictadura cae- en que se hace imposible militar sin tener y sentir una pertenencia. Lo que también es bueno porque no hay democracia sin partidos políticos fuertes.

Nosotros recordamos con enorme alegría y orgullo aquellos años. Aprendimos a enamorarnos de las libertades, a querer más al Partido Nacional y a través suyo al país, a sentirnos responsables de nuestros actos, a trabajar en colectivo, a respetar a quienes defienden una idea distinta, a conocer y adherir al carisma de los líderes. En fin, aprendimos a hacer política en serio. Es casi lo único que dejó la dictadura, aunque conviene resaltarlo, no fue su intención que naciera una nueva generación de políticos. Al contrario, intentó saltearla.

El sábado pasado disfrutamos viendo a las nuevas generaciones ejerciendo sus derechos y asumiendo responsabilidades políticas. En momentos en que la motivación no existe con tanta fuerza como en los tiempos que venimos de referir, los jóvenes desde el Partido Nacional nos dieron otra grata sorpresa trabajando fuerte, armando sus propias listas, convenciendo, recorriendo, exhibiendo ideas, elaborando proyectos, recurriendo a todos los caminos posibles para llegarles a losa de su generación. El éxito rotundo de la jornada del 12 de mayo se traduce en una cifra: 46.017. El total de votantes en todo el país.

Los próximos días serán de escrutinio, luego de proclamación de resultados y a partir de allí, creemos que los jóvenes son conscientes de sus responsabilidades. De que comienza una nueva etapa donde los derechos adquiridos en la elección se transforman en obligaciones. La obligación de trabajar en la defensa de los derechos de quienes los eligieron, de hacer oír la voz de los que no la tienen, de defender los intereses de su generación. Una tarea que tendrán que realizar presionando, exigiendo, aportando y ofreciendo frente a las autoridades de nuestro Partido, pero también frente a la ciudadanía, frente a la sociedad, frente al gobierno que el país se ha dado. Porque la condición de dirigente político, que es la que por su propia determinación han pasado a ocupar, -con mayor énfasis en el caso de quienes resulten electos- supone mucho más obligaciones que derechos.

Obligaciones que a la luz de lo que hemos vistos, van a honrar con su dedicación y trabajo.

 

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