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Para que las cosas pasen…

18/05/2012 Sin Comentarios

Silvio Previale

Hemos visto en estos días cartelería de propaganda de un partido político, o mejor dicho de una lista de un partido político, para las elecciones internas que se celebran este mes, y con un singular eslogan: “para que las cosas pasen”.

No sorprendería a nadie, si esta campaña no fuera de una lista integrante del Frente Amplio, el partido de gobierno e histórica dentro de esa colectividad política: 1001.

Para que las cosas pasen, sería sin lugar a dudas un excelente eslogan para un grupo que aspira al poder pero así, así no… para que pasen cosas? Cuales? Estas?: 18 atracos diarios en promedio; mas de  16000 rapiñas en el año 2011; una tasa de homicidios de 8 muertes por cada 100.000 habitantes. Así se suman asesinatos a los guardias de seguridad, a comerciantes y recientemente al mozo de una clásica cervecería.

Frente a esto, la afirmación de país productivo, descenso de la tasa de desempleo, y varios etcétera suena casi jocoso, ¿como es posible que eso sea real?, si  la gráfica muestre un crecimiento sostenido desde el 2006 a la fecha, según Jorge Melguizo experto colombiano en seguridad ciudadana que visitara nuestro país, en actos de delincuencia. Algo estamos (están) haciendo mal, y permítaseme decirles, que no quiero que estas cosas pasen.

Se trata de comparar al menor delincuente, si delincuente, con nuestros hijos, no señor… no son iguales, uno de mis hijos estudia y trabaja desde los 18 años, se da sus gustos, a costa de su propio esfuerzo y no a costillas del trabajo de los demás y arrebatado a punta de pistola. Debemos recuperar como diría Durkheim los valores sociales, y morales, la sociedad debe establecer esas reglas de convivencia basadas en el respeto a los demás y sobre todo a las cosas de los demás.

Mientras escribía esto, en un canal de televisión montevideano, los periodistas del noticiero, recordaban las peripecias de los ciudadanos trabajadores, que cuando hacen una denuncia de un ilícito, deben permanecer largas horas en los juzgados, muchas veces, mas tiempo que el presunto delincuente, sí delincuente, llámenos a las cosas por su nombre… infractor es quien pasa una luz roja o se estaciona mal… lo otro… es delincuencia. Recuerdo un par de anécdotas personales, en la ultima, un día de verano pude ver a varias personas (después supe que eran menores) en los patios de un vecino, llamé al 911 y lógicamente la policía vino, recorrió el barrio, y detuvo algunos “sospechosos”. Días después me citaron al juzgado, como “el denunciante”, casi sentenció el juez y allí uno de los sospechosos me saludó por mi nombre, claro, me conoce, yo… no tengo el gusto. Algo así como 20 minutos después el joven se retiró, yo debí permanecer unas cuatro horas mas, y al preguntar si el señor juez me necesitaba o me podía retirar para seguir trabajando (dando clases), se me respondió que no: “es el denunciate” a lo que ya indignado respondí : “¿como denunciante?, soy solamente un gil que llamó al 911” y luego de esto 30 minutos después me “liberaron”… nunca fui interrogado o se me solicitó información alguna.

Bueno, esas cosas, que pasan ahora… no quiero que pasen, y una aclaración… el término “gil” utilizado en estas líneas, fue usado sobre mi persona, de la que tengo derecho a opinar como me parezca, ya que me he autorizado a ello.

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