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Estado de Naturaleza

04/05/2012 1 Comentario

Mariana Cabrera

Hace bastante tiempo atrás, Uruguay se ha visto atormentado por diversas controversias que parecen no tener fin.  No es necesario ponerse a nombrar detalladamente qué es lo que está sucediendo, pues basta detenerse a mirar el informativo por unos instantes, que cualquiera podría darse cuenta de que este país aparenta estar fuera de control.

Hemos llegado a un punto tal que nuestra capacidad de asombro se estancó en una meseta y que por tanto, ya nada nos produce escalofríos. Sin embargo, una vez que intentamos aislarnos de la tormenta y verla desde una perspectiva más amplia, nos asustamos al desconocer qué caminos sin destinos hemos tomado…

Unos intentan explicar que la inseguridad, la desconfianza, el miedo y la intolerancia, se justifican porque nuestro país se contrajo en un resorte luego de la restauración democrática de las instituciones en el año 1985. Otros, codician como principal causa desencadenante del caos, la crisis sufrida por nuestro país en el 2002, agregando sus consecuencias trascendentales…

Ante estas apreciaciones, no podemos dudar que ese elemento histórico, experimental, es uno de los ingredientes básicos para entender la sociedad de hoy, pues el propio objeto de la historia es, en definitiva, analizar el pasado, para comprender el presente y predecir el futuro. Sin embargo, no podemos limitarnos a creer que éste sea el único elemento de análisis cuando queremos abocarnos a los problemas en los que una sociedad está sucumbiendo. Algunos, por su parte, deberían ser un poco más realistas y dejar atrás esas herencias malditas que parecen condicionarnos de por vida.

El actual gobierno tiene una inteligencia muy grande para enredar a la población admitiendo que la historia y los sucesos anteriores son los causantes de nuestras desgracias. Ahora bien, si tanta brillantez tiene como para elaborar un fundamento histórico tan rebuscado y lleno de entelequias, bien podría encaminar esa energía intelectual a analizar otras constantes actuales y sin lugar a dudas aún más determinantes.

Mientras uno de cada tres adolescentes no termina el ciclo básico, y en 121 días se han sucedido 114 muertes, la brigada oficialista solo se rinde a los pies de las próximas elecciones, organizando actividades políticas como excusa principal para medir la cantidad de adeptos, tirando nombres sin destino a la atmósfera de nuestra sociedad, con el fin crucial de ver qué tipo de repercusiones causan y así orientar su campaña de un modo u otro, finalmente para poder preservar su codiciado poder.

De este mecanismo se deduce que a fin de cuentas, parece que han sustituido sus fuentes doctrinarias marxistas, leninistas; en fin, izquierdistas para nutrirse de una postura maquiavélica, la cual plantea que el gobernador tiene,  como fin principal mantenerse en el poder; cueste lo que cueste.

Uruguay atraviesa actualmente una degeneración de las instituciones democráticas a gran velocidad, puesto que este actual gobierno se ha obsesionado por menospreciar los pilares básicos y elementales que como país hemos mantenido durante décadas, sustituyéndolos, asimismo por ideales inspirados en patologías y nefastas reflexiones que solo han llevado a ridiculizar nuestra soberanía y poner en riesgo el orden público y nuestras buenas costumbres (Conceptos que por si no lo saben, se encuentran sellados en nuestro Código Civil Uruguayo, actual y vigente). Hoy, sólo termina contando como válido el inculcar ideologías utópicas que parecen crear seres humanos devotos a una doctrina que les anula de la capacidad de reflexionar por sus propios medios, vanagloriando tediosamente la burla, la falta de respeto, trasladando a la sociedad, al fin y al cabo a un estado de anomia; social y moral.

Esto parece estar conformándose como un Estado de Naturaleza… Sí, el mismo que planteaba Thomas Hobbes en el “Leviatán” su creación más prestigiosa, cuando describía una situación en la que los hombres se enfrentaban a los hombres; en la que no existían límites que corrigieran conductas e hicieran  que la vida en sociedad pueda ser pacífica y tolerante, pues el Estado político no existía. La situación se degenera a un punto tal que el hombre se ata al caos sembrando desconfianza y ambición, ya que nada lo protege y debe hacer justicia por sus propios medios para preservar su integridad… Y en un estado de ésta índole, decía Hobbes: “la vida de cada hombre es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”…

 

1 Comentario »

  • Iliana :

    Si no se educa como se debe las cosas no funcionan. Y de esa manera continuamos en el mismo círculo vicioso, ya que TODA acción del ser humano procede de la educación que el mismo recibió o recibe. Si, es cierto, al pueblo lo deslumbran (no se como pueden “caer en la fantasía del estamos mejor”) para que lo sigan votando, yo no he visto ninguna mejora en términos educativos y de seguridad. Todo es importante a la hora de gobernar, pero estos dos temas en lo que a mi concierne son primarios que muchos otros en los cuales el gobierno actual se preocupa. Excelente nota Mariana!

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