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¿ Incorruptibles?

04/05/2012 Sin Comentarios

Michael S. Castleton- Bridger

En varios escritos hemos discurrido sobre los peligros del narcotráfico organizado. Esa gran empresa que mueve incontables miles de millones de dólares en todo el planeta.

Un negocio que sostiene países como Afganistán, partes del sudeste asiático e incontables señores de la guerra esparcidos por el mundo, muchos en nuestro continente.

El narcotráfico sostiene la venta clandestina de armas , financia guerras y cuenta sus bajas en  cientos de miles sino directamente millones.

Solamente la codicia de quienes manejan el negocio impide que países enteros sean manejados política y económicamente por los carteles de la droga y sus esbirros.

En nuestro continente la droga maneja a las Farc , a Sendero Luminoso y no es imposible que buena parte del poder en algún país vecino,  aunque cueste y duela reconocerlo.

Entonces cuando aún no se acallan los sonidos de los últimos motines carcelarios el frente amplio, con su característica falta de ideas e ingenio, propone como solución puntual a algunos aspectos del problema carcelario el introducir aún más a nuestro ejército en esa miasma de corrupción y vergüenza que es el sistema penal.

¿Será que se piensa que por usar uniforme verde los soldados son santos? ¿Será que se piensa que por tener un poco de la disciplina que a la policía le falta los milicos verdes serán impermeables a los cantos de sirena del narcotráfico organizado?

Cualquiera de estas dos hipótesis son absurdas y pueriles. El personal de tropa gana menos que la policía la cual la hace potencialmente más vulnerable a los encantos de los narcos que la propia policía.

La incorruptibilidad es una función del convencimiento moral e ideológico sobre las bondades de una cuestión.

El ejército no tiene ningún monopolio sobre la incorruptibilidad ni ninguna doctrina que asegure el convencimiento ideológico de la conveniencia de la derrota del narcotráfico.

El personal subalterno de las fuerzas armadas viene en general de la misma cuna que ese mismo personal policial. No hay NADA que indique que no sean tan permeables a las tentaciones como la propia policía.

En muchos países los funcionarios mejor pagos son los jueces. Justamente para evitar las tentaciones.

En el caso que nos ocupa no parece ser muy lógico exponer a personal que no está entrenada ni preparada  para  la función al duro y desagradable trabajo de controlar las cárceles.

¿ No sería más lógico tener un cuerpo policial penitenciario entrenado y remunerado como para efectuar los controles de entrada y de funcionamiento de las cárceles? Cuidado, no hablamos de lo que hay ahora que son verdaderos batallones penales de funcionarios policiales que cumplen más bien como castigo, funciones en los penales del país.

El problema no es quien regentea las cárceles. El problema es redefinir el rol de la policía en todos los aspectos de su actuación.

Se debe darle una nueva organización al instituto policial, se debe entrenar mejor a sus integrantes , se debe tener claramente estipulados sus campos de acción, sus doctrinas y estructura funcional.

La policía hace muchos años que carece de motivación y liderazgo. La esquizofrenia frente amplista con respecto a la autoridad y quien la ejerce sólo ha agravado la situación.

La solución no ese ni cerca usar al ejército como bombero en cuestiones policiales, no es esta ni debe ser nunca su función.

La policía debe ser la garantía de la convivencia civilizada y,  civilizadamente, debe cumplir todas sus funciones.

Es cuestión de saber organizar, saber mandar, saber liderar, saber disciplinar , saber respaldar y usar el sentido común.

Mientras las estructuras políticas no usen este, el menos común de los sentidos, en las cuestiones del orden interno las cosas solamente se agravarán.

Como un gran agujero negro la violencia, la inseguridad, el narcotráfico , la marginalidad irán chupando a toda nuestra sociedad hasta que sea literalmente la ley de la selva.

Los militares no deben ser bomberos cubriendo la incapacidad de otros. El Ministerio del Interior ya tiene un cuerpo de bomberos y muy bien que funciona.

No hay ningún motivo que impida que el resto del instituto policial no funcione en forma análoga.

Es cuestión de ponerse, con coraje , ingenio, disciplina y sentido común, much0 sentido común.

¿Habrá quien tenga el coraje de hacerlo?

 

 

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