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Nunca taxi

27/04/2012 Sin Comentarios

Michael S. Castleton- Bridger

El Sr. Mujica Cordano fue a hablar con Dilma Roussef. No sabemos si salió trasquilado. Lo que sí sabemos que la presidenta del Brasil le ofreció un avión barato para uso de la presidencia de nuestro país. Un avión que Embraer debió aceptar de un deudor en bancarrota.

El que escribe es notoriamente opositor al gobierno del Sr. Mujica Cordano. También es notoria la filiación nacionalista del autor de este escrito.

Entonces, como blanco debo reconocer lo que es correcto y lo que es lógico para el país.

Uno no puede entonces, más que apoyar francamente la iniciativa de la presidencia para, de una vez, comprar un avión decente para su uso.

Uruguay es un país chico. Tiene un producto bruto interno que se acerca a los cincuenta mil millones de dólares por año.

Ya es tiempo que nos manejemos solos. Ya no es tiempo que nuestro presidente deba pedir carona a los vecinos cada vez que necesita asistir a alguna reunión internacional.

El mundo actual requiere que el titular del poder ejecutivo permanentemente esté viajando a reuniones fuera del país. Esto es matador físicamente, más si se debe viajar en vuelos comerciales esperando conexiones en inhóspitos aeropuertos.

Tampoco es bueno que un país soberano deba depender de otros para sus necesidades de transporte, más si debemos negociar temas complejos con esos mismos países.

Todas las grandes empresas tienen sus propios aviones. Es natural que un país aunque sea chico como el nuestro lo tenga.

El Sr. Mujica Cordano viaja mucho en helicóptero. Esto no es conveniente ya que ese medio de transporte es sumamente riesgoso desde el punto de vista estadístico.

El presidente de nuestro país cuando viaja dentro del continente hoy debe viajar en un vetusto avión turbohélice que por ruidoso y vibrador es sumamente cansador.

El presidente de un país debe llegar lo más descansado y fresco posible a sus compromisos internacionales si ha de defender nuestros intereses en forma efectiva.

Como país debemos darle las herramientas apropiadas para hacer eso.

Aunque quizás no lo parezca tener un avión para desplazarse es una herramienta importantísima para un alto ejecutivo como debe ser el presidente de cualquier país. No es gasto, es inversión.

Brasil nos ofrece un avión apropiado, usado si, pero nunca taxi. Si no este, debiéramos dejarnos de pamplinas igualitarias y de una buena vez invertir en un aeroplano presidencial.

Un presidente descansado, efectivo y con claridad mental es buen negocio

para todos los uruguayos aunque sea el Sr. Mujica Cordano.

 

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