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De MERCOSUR queda poco

27/04/2012 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

A 21 años del Tratado de Asunción, el MERCOSUR  parece estar cada día que pasa más lejano.

La idea inspiradora de aquel proceso fue la de avanzar en la relación de los estados, poniendo fin a rivalidades seculares, afianzando la confianza mutua y propiciando la integración de las respectivas economías.

Conviene no olvidar cómo se llegó a aquellas instancias. Recordemos que Uruguay, de alguna manera, desbarató un proceso bilateral argentino – brasileño  que estaba a punto de concretarse y del cual hubiéramos sido menos espectadores. Era un camino que se inició en 1988 con la firma de un tratado para formar un mercado común entre ambos países, y ese proceso se consolida en el año 1990 con la firma del Acta de Buenos Aires por el cual se establecen rebajas arancelarias generalizadas. Fue entonces,  gracias a la  rápida reacción del gobierno del Partido Nacional, que se logró frenar y frustrar aquel  intento de Argentina y Brasil de prescindir de nuestro país y del Paraguay.

Los años transcurridos demuestran que la idea inspiradora del proceso continúa manteniendo  absuelta vigencia, en cuanto recurso idóneo para la obtención del progreso de la región.

Sin embargo, a lo largo de los 21 años, la idea fundacional sistemáticamente es puesta en duda, tanto por los socios principales como por el mismo Uruguay. Muchas son las desviaciones que Argentina y Brasil generan para desvirtuar el objetivo fundamental de asegurar la libre circulación de persona y recursos. Pero también, muchas son las dudas y las reticencias uruguayas; sobre todo cuando se quiere innovar en materia de relacionamiento internacional, en base a parámetros y objetivos ideológicos y políticos que no tienen que ver con la realidad histórica, económica y social subyacente.

Las necesidades de política interna de Argentina vienen atosigando a Uruguay con imposiciones y dificultades que son crecientemente intolerables, y se le hace pagar un precio elevadísimo para permitirle ejercer los derechos que la norma internacional le otorga.

En ese contexto, la firma del tratado de intercambio de información constituye un hecho desafortunado del que  la Cancillería no termina de dar razones.

La lógica de la relación con la Argentina es la de que ella nos genera perjuicios y que, para evitar esos perjuicios, Uruguay conceda algo.  ¿Cuándo se va a poner el limité? Hoy se ponen trabas a determinados productos, y mañana se las podrán poner a otros. Ayer fue el bloqueo de un puente y pasado podría ser el ataque a la industria portuaria.

Llegados a este punto, de MERCOSUR nos queda poco.

Cuando las dificultades – siempre presentes entre los estados- se solucionan por fuera de los causes orgánicos – órganos políticos y jurídicos-  y la negociación bilateral se convierte en norma, estamos ante algo muy diferente al MERCOSUR del Tratado de Asunción. Lo seguimos reivindicando convencidos de que idealmente es lo mejor pero así como está, y por el camino del gobierno, terminará por ser nada más que un nombre vacío de toda sustancia.

 

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