Portada » Actualidad

Las Criollas, una costumbre bien uruguaya

20/04/2012 Sin Comentarios

Ricardo Berois

Días pasados,  el periodista Mario Delgado Gerez,  en Ecos Regionales, incursionó en un tema polémico,  denunciado por organizaciones defensoras de animales, que tildan de “maltrato” las actividades realizadas en la Semana Criolla del Prado.

El año pasado en la Cámara de Representantes,  un Diputado por Montevideo,  denostó al espectáculo criollo de las jineteadas, con el objetivo de que la Intendencia de Montevideo deje sin apoyo a este espectáculo que se desarrolla todos los años en la Rural del Prado. La intervención iba más allá,  interpretando que “estas prácticas son parte de usos y costumbres que atentan contra el animal, víctimas del maltrato del hombre”.

Como muy bien relata  el columnista  Delgado Gerez, se trasmitió por televisión una escena  donde se patea a un bagual para que se levante del suelo, lo que  desató la furia de organizaciones  protectoras de animales, terminando con una suspensión para el palenquero que intervino de esa manera.

Esto llevó a todo tipo de protestas en el cierre de las Criollas del Prado,  me atrevo a decir,  que estos reclamos ya estaban organizados, con independencia de este hecho puntual, porque hace tiempo que se viene dando manija con que las jineteadas implican maltrato animal. El año pasado se intentó una protesta similar en la Rural, los hechos que pasaron en la Cámara de Diputados no son provocados por casualidad y así podemos conectar una serie de acciones en este sentido.

Por supuesto que estoy de acuerdo con el periodista que es necesario el diálogo y seguramente lo propondrán y mantendrán los organizadores de estas actividades para el próximo año; pero esto va más allá y queremos dar nuestra  visión de este tema que no está lejos de lo que nos pasa  a los uruguayos en general.

Pasa en Montevideo o alguna otra ciudad,  porque estas organizaciones cuasi fundamentalistas se generan en la zona urbana y son parte de una forma de ser y ver el Uruguay muy diferente a la nuestra, los que comprendemos al Uruguay en todos sus contextos.

Estas fiestas -y lo digo así porque para nosotros son “fiestas“-, se realizan todo el año en el Interior y forman parte de una cultura bien nuestra que para nada la debemos asociar con el maltrato, ni pensar que atenta contra el bienestar animal. Sostener esto es – con respeto lo afirmo- partir de una ignorancia muy profunda de lo que  es esta actividad, de cómo se cría, se cuida, se alimenta, se amansa y se disfruta del caballo. Todas las personas vinculadas a este deporte, veneran al caballo, es parte de su vida, forma parte de su diario vivir, quieren el mejor destino para el animal y sus acciones son parte de esa relación.

Creo que hay que frenar los fundamentalismos que no sabemos dónde terminan. Yo pregunto:  ¿Se conoce  cómo se amansa un bagual, cómo se llega a domar un animal crudo de más de 500 kilos con todo el vigor de su juventud, presa del pánico que conlleva el enfrenado y la intervención del hombre sobre su existencia?

Conocer como se ha domesticado y se domestica al caballo es parte de la cuestión. El caballo  ha sido y es parte de nuestra historia y admitamos que estas prácticas son algo tan lejano de muchas personas – cada vez más- que son parte de  este Uruguay  cada vez más urbano, que analizan al mundo desde sus circunstancias, dejando actuar a la pasión por encima de la razón.

De acá tenemos que partir, conocer lo que se hace, como se hace, que se busca en cada acción, internarnos en la idiosincrasia  de una porción de Orientales que aman lo que hacen y  que es parte de su vida.  Saber que los tropilleros  se desvelan para que sus caballos estén bien comidos y sanos todo el año, que los paisanos  son los primeros en defender al animal cuando alguno sobrepasa la reglas naturales de la convivencia, porque nadie más que ellos quiere lo mejor para el amigo que forma parte de su diario existir.

Entender esto es parte de la situación, es interpretar  lo que somos y hemos sido como nación, es saber que en estas costumbres va parte de nuestra historia, no es barbarie, es nuestra civilización, que se ha ido construyendo, sustentando en una cultura que se ha sembrado en nuestro querido suelo Oriental, porque de a caballo se hizo la patria.  Si tantos elogios suscitan usos y costumbres que vienen del extranjero, sería bueno tratar de interpretar y difundir nuestra cultura que nace con la Nación Oriental.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.