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Argentina: Más Incertidumbre

20/04/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Tengo la impresión que la decisión adoptada por la Presidente Cristina Kirchner disponiendo la expropiación o nacionalización de la empresa YPF cuyo 51 % de las acciones están en manos de Repsol, puede significar un cambio sustancial en la vida económica de la región –especialmente de Argentina- en su relacionamiento con el mundo. Dependerá muy especialmente de la forma en que se encause la concreción del hecho aunque es muy claro que los antecedentes inmediatos y las circunstancias no son favorables a nuestros vecinos.

En primer lugar deseo señalar algo que a mi juicio es muy importante y no ha tenido difusión:  el Tratado de protección de inversiones  Recíprocas vigente entre Argentina y España prevé en su artículo V especialmente ésta posibilidad. Dicho artículo titulado “Nacionalización y expropiación” dice:

“La nacionalización, expropiación o cualquier otra medida de características o efectos similares que pueda ser adoptada por las autoridades de una Parte, contra las inversiones de inversores de la otra Parte en su territorio, deberá aplicarse exclusivamente por causas de utilidad pública conforme a las disposiciones legales y en ningún caso deberá ser discriminatoria. La Parte que adoptara alguna de estas medidas pagará al inversor o a su derechohabiente, sin demora injustificada, una indemnización adecuada, en moneda convertible.”

Quiere decir que las partes tienen derecho, bajo determinadas condiciones, a proceder a la expropiación de una inversión perteneciente a la contraparte. De cumplirse esas condiciones, Argentina estaría legitimada para actuar en la forma que lo hizo. Ahora bien, cumplirá con sus obligaciones?

Esa duda creo que tienen derecho a planteársela no solamente los gobernantes españoles sino toda la comunidad internacional, empezando por nosotros uno de sus más cercanos vecinos. Las circunstancias por las que atraviesa Argentina, sus antecedentes en materia de incumplimiento de sus obligaciones financieras, el momento crucial que vive el gobierno y las peculiares medidas económicas que ha venido adoptando en los últimos años lo han convertido en zona de riesgo. Argentina, dicho con todo respeto, no es hoy una Nación confiable y genera una enorme incertidumbre que este hecho tan trascendente no hace más que agravar.

Porque a la luz de esos antecedentes ya podemos advertir buena parte de los problemas que se vienen. Si expropió fue por necesidades económicas, por problemas de caja y por consecuencia, no va a proceder a pagar la “indemnización adecuada” que exige  el Tratado. Por el contrario seguramente le va a dar largas al asunto, va a intentar atribuirle a Repsol errores y daños de los que va a pretender una indemnización y finalmente va a terminar aduciendo alguna suerte de compensación que la libere de paga alguno.

Pero lo más grave es que ha agravado la gran incertidumbre que lamentablemente la caracteriza. Incertidumbre que los uruguayos estamos sufriendo con perjuicios económicos de toda naturaleza desde hace años, ya desde el gobierno de Néstor Kirchner. Cuando no son los puentes son las exportaciones, los aranceles, las trabas burocráticas, las medidas contra el turismo en nuestras playas.

Incertidumbre que el mundo entero ha podido valorar  y que va a significar un retaceo en la inversión extranjera. Si ésta medida se toma hoy contra una empresa española cuando España lidera hoy la inversión extranjera en Argentina con más de un 20%, que pueden esperar los inversores provenientes de otras naciones.

Incertidumbre que afecta a sus propios connacionales porque los hemos visto en estos últimos meses ser víctimas de toda clase de limitaciones que les impiden acceder a sus propios dineros.

En definitiva, aún cuando el Tratado la habilita a expropiar, va por tan mal camino que todo hace presumir que esto más que una solución, es un nuevo problema para la vecina Argentina.

 

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