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¿El último caudillo?

13/04/2012 Sin Comentarios

Micheal S. Castleton-Bridger

El Sr. Mujica Cardano ha partido en un viaje no demasiado programado para visitar al muy enfermo Hugo Chávez Fías presidente de Venezuela.

El Sr. Mujica ha expresado según las crónicas que decidió su viaje en forma algo intempestiva para hablar con Chávez Frías y aclarar algunos puntos sobre reciente declaraciones de Mujica en la CNN.

Parece que el presidente frenteamplista ex tupamaro de alguna manera menospreció el absurdo modelo gubernativo de Chávez en Venezuela aunque tratara Mujica de arreglar sus declaraciones inmediatamente.

El asunto es que por una vez en la vida Mujia tiene razón. En cuanto a que desaparecido Chávez su socialismo bolivariano terminará en la nada y agregó dónde debería estar, en el basurero de la historia.

Chávez Frías ha sido un mal gobernante. Su país está en la bancarrota a pesar del alza en los precios internacionales del petróleo. La seguridad personal en Venezuela es una quimera, la seguridad jurídica también. La corrupción a nivel del estado y la sociedad toda ha llegado a niveles nunca conocidos en ese país que tenía ya una larga historia de corrupción.

Venezuela sin necesidad alguna hoy es parte de las naciones renegadas en el concierto mundial en un nivel prácticamente igual al de Corea del Norte o Irán.

Lo grave es que todo el desgobierno de Chávez no ha aportado significativamente al bienestar de los venezolanos más desafortunados siendo los indicadores sociales, si se analizan desapasionadamente, de espantosos a horribles.

Este hombre producto de los salvajes llanos de su país que produjeran los guerreros más temibles de la revolución de Bolivar ha querido manejar su nación como en la época colonial. Esto quiere decir a su antojo y con la ayuda de los obsecuentes de siempre. El resultado ha sido muy poco más que la expoliación de Venezuela en favor de otra camada de sinvergüenzas esta vez auto rotulados de bolivarianos. Si Bolivar volviera a la vida los fusila a todos cosa que no le costaba mucho al prócer.

Chávez es el último exponente en nuestro atribulado pero emergente continente del caudillismo que históricamente nos hiciera tanto mal a todos los que habitamos al sur del Río Bravo.

El caudillo, por definición, es antojadizo y voluntarista confundiendo su persona y su interpretación de la realidad que circunda con la verdad objetiva de los hechos.

Percepción caudillista y realidad histórica rara vez coinciden y el precio lo pagan los pueblos sometidos a estos personajes.

Ya en el tercer milenio los países se manejan con sistema que sobreviven en el tiempo a los meros mortales por mas bolivarianos o napoleónicos que se crean.

Chávez Frías en su absoluta megalomanía dejará Venezuela al borde o mismamente en el caos. Sus esbirros maniobrarán para, o quedarse con el poder, o tapar sus felonías.

Ninguno de los escenarios promete nada bueno para Venezuela ni para los venezolanos.

El Sr. Mujica Cardano entonces, en realidad, tiene razón en cuanto a que muerto Chávez Frías morirá su ridículo modelo político y los supuestos beneficios que deje seguramente serán tan efímeros como inválidos.

El caudillismo latinoamericano del cual esperamos que Cávez Frias sea el último ejemplo en este siglo no es mas que otra expresión del realismo mágico latinoamericano que no es remotamente real ni por cierto mágico.

Los países se construyen con tiempo, sentido común en libertad y democracia si han de perdurar.

Ya en el tercer milenio no hay soluciones mágicas, simplistas o problemas complejos.

Chávez Frias en su bruta ignorancia pensó que con sus petrodólares podía transformar la realidad de la historia al igual que los hermanos Castro Ruz en Cuba, sin petróleo.

No se puede. El desastre post Chávez en Venezuela será mayúsculo. Seguramente todo el continente deberá de alguna manera pagar el precio.

Es de esperarse que los latino americanos de una buena vez aprendamos la lección.

Ya no es tiempo de caudillos sino de gobiernos serios, responsables y electos libremente por sus pueblos con la periodicidad debida.

Para un continente y países en serio se precisan gobiernos serios.

 

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