Portada » Columnistas

¿Alguien puede responder?

13/04/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Culminada la Semana Santa, pasado ya el domingo de Pascuas, finalizadas por este año todas las instancias de meditación y reflexión que ésta festividad religiosa significa para creyentes y no creyentes, en el mundo entero, quiero llevar a los apreciados lectores una reflexión personal, que seguramente más de uno la habrá realizado en términos más o menos similares. Lo hago en la necesidad de desnudar una visión sobre el país de mañana, que verdaderamente me preocupa y que deseo no llegue a concretarse. Con la esperanza y la ilusión de generar la reacción que no se dio, que aún está a tiempo de concretarse, que quiera Dios se haga realidad en los próximos tiempos.

La vida en sociedad nos plantea permanentemente, y mucho más si vivimos en sociedades democráticas, diversidad y confrontación de opiniones respaldadas por juicios a veces muy severos, emitidos de buena fe y con pleno convencimiento de quienes sustentan cada una de las posiciones.  Por consecuencia, la convivencia siempre va de la mano de la tolerancia y el respeto por las ideas ajenas, por más equivocadas que uno crea que pueden estar.

Si decimos que ese espíritu de tolerancia marca la tónica de lo que es la idiosincrasia uruguaya no nos equivocamos. Salvo excepciones, que existen y buenas heridas dejaron en nuestra sociedad, el nuestro es un país caracterizado por esa tolerancia, ese respeto y por ende, signado por la convivencia pacífica aún en el mayor de los disensos.

Ese estilo de vida, que ineludiblemente se asocia a la democracia, fortalece la vigencia de las libertades en todas sus formas y expresiones. Pero muy especialmente, elimina el temor a hacer, elimina el temor a opinar, a protestar, a adherir, a criticar o a elogiar,  en fin a expresarse en las múltiples formas que un ser humano tiene para hacerlo.

Todo esto viene a cuento porque cuando hace pocos días vi por televisión las imágenes, y escuché las apreciaciones del Ministro de Defensa Nacional, observé la reacción de los asistentes a la reunión de marras y seguí atentamente las opiniones que siguieron de distintos actores de la sociedad, llegué a la conclusión que, lamentablemente, hasta esos valores principales a los que vengo de hacer referencia, se están debilitando gravemente en el Uruguay de hoy.

No necesito explayarme en el alcance y la dimensión de los agravios lanzados al vuelo por el Ministro porque basta leerlos para asumir su gravedad. Cada uno elije el árbol en el que se va a ahorcar. Lo que más me dolió de todo esto fueron algunos silencios, y las eventuales razones que llevaron a esos actores de nuestra sociedad a callarse la boca.

No comprendo cómo los jerarcas y las figuras más representativas de todas y cada una de las religiones que se profesan en nuestro país, no se unieron para hacerle llegar al gobierno y al Presidente de la República su voz de protesta. Me resulta verdaderamente increíble que esa expresión no naciera naturalmente de quienes debió nacer, cuando es imposible imaginar un agravio mayor. Por lo que venía diciendo; se puede discrepar, criticar, acusar, censurar, pero lo que los uruguayos “casi” nunca nos hemos permitido es llegar al agravio por el agravio mismo, al insulto llevado al extremo que niega la religión, la fe,  la razón de ser de la religión y la razón de ser de la fe.

Porque esperar de ADM otra reacción diferente a ese insólito aplauso, … es esperar en vano. Son oficialistas y punto.

Pero las Iglesias … Y  a renglón seguido me formulo una pregunta adicional que de ser afirmativa la respuesta me hace preocupar mucho más todavía.  No salieron a hacer oír su voz por miedo?

Hemos llegado a una situación tal que se agravia, se insulta, se descalifica por parte de alguien a quien nadie puede negarle una representatividad y una pertenencia al gobierno de turno, y no se responde por miedo?

O hay otras razones por las que no se actúa?

Me gustaría conocerlas.

 

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.