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José Leandro Villalba

30/03/2012 2 Comentarios

Pablo López Gamio

José Leandro  Villalba, nacido en Mercedes el 30 de Dic. de 1939, era un muchacho simpático y amable, el menor de tres hermanos,  luego de terminar sus estudios, debió emigrar a la ciudad en busca de trabajo.

Leandro  vivía a sus treinta y un años en  casa de su madre en Monte Caseros al  3225 ap3.  Si pasan por allí  aún pueden ver la ventana de su apartamento a la calle.

Villalba trabajaba como administrativo en una seccional de policía donde trabajaba hasta la media noche y ganaba por debajo de los 15.000 pesos, el salario miserable de la policía en aquella época, unos 5.000 pesos de ahora.

El encuentro con José Mujica Cordano

Aquella noche de 18 de Marzo de 1970 Villalba ni se imaginaba el cambio que daría su vida. Sentado en la barra del bar “La Vía” José Mujica Cordano se encontraba “de copas”, disfrutando de su enorme fortuna, lograda a través de suculentas rapiñas y secuestros  mientras, según el mismo comenta, “hablaba del oro de Mailhos”.

Villalba reconoció a uno de los sujetos cuya foto había visto en la seccional en la que trabajaba como administrativo, (al propio Mujica) En estas fotos se mostraba a personas que se encontraban en la condición de ”búsqueda y captura” por orden la justicia.

En ese momento tenía dos opciones.

Una era no cumplir con su deber, y no notificar nada, olvidarse de sus obligaciones como policía y como ciudadano y dejar libre a integrantes de una banda requerido por participación en innumerables secuestros asaltos de bancos y asesinatos.

La otra era ser valiente y notificar la presencia de los terroristas en el bar.

Villalba cumple con los deberes de su cargo y lo comunica a su seccional, en unos minutos radio patrulla intercepta a José Mujica Cordano, quien en ese entonces tenía documentación falsa a nombre de José Mones Morelli, el cual resiste el arresto a balazos, hiriendo de gravedad a un agente luego del largo tiroteo y terminando muy herido.

Estando abatido y a pesar de haber herido a un agente, los compañeros no lo ejecutan, lo llevan rápidamente al Hospital Militar.

Mujica es salvado gracias a la pericia médica y el buen trabajo de los doctores del Hospital Militar.

La vendetta mafiosa

Villalba pensaba que estaba protegido por un estado de derecho que ni siquiera hoy mismo nos puede proteger, y volvía silbando a su casa, como lo solía hacer, aquella fatídica noche del 10 de enero de 1971 sin saber que José Mujica Cordano ya había sentenciado su destino.

Un comando de 6 hombres esperaba a Villalba en un coche en la oscuridad de la calle Echandía esquina Monte Caseros.

Allí mismo, en el estilo que tienen estos grupos cobardes, se llamen ETA O Al Qaeda o TUPAMAROS, sorprenden al joven por la espalda y le dan varios disparos con sus 9 milímetros.

Luego lanzan sobre su cuerpo volantes en los que decía: “así se paga la delación”, en un sentido de la palabra hasta ridículo, que solo tiene sentido si viene del ingenio de nuestro presidente que por ello no pide disculpas ni muestra el menor arrepentimiento.

El crimen paga y bien

Lo más patético de esta historia es que mientras el muerto, quien a pesar de los nueve balazos no recibió homenajes, ni placas recordatorias, ni honores de ningún tipo por morir cumpliendo con los deberes de funcionario, su asesino, el que ordenó su muerte en venganza personal, está en la presidencia.

Villalba comparte un nicho con 18 agentes más, algo triste y vergonzoso, una tumba sin nombre ni flores, sin placas ni honores, el único premio a haber muerto por nuestro extraño país.

Tan poco somos en este país. Tan cobardes y sin memoria. ¿Es que no queda un gramo de dignidad y orgullo en lo que era la Suiza de América?

 

2 Comentarios »

  • Lonjazo :

    Ya llegará el día en que sean debidamente recordados. Es cuestión de tiempo. La rueda no para de girar.

  • Wenceslao :

    Acá en Argentina también tenemos asesinos “disfrutando” del poder. El terrorista Mujica Cordano no convence a nadie con su teatralización de su fingida pobreza y honestidad.
    Y que sepa ese anciano analfabeto, guarango, gastado física y moralmente por sus crímenes, que tiene ya una fecha y una hora asignadas.
    Más vale que se vaya preparando y se convierta, porque 13 años preso, aún en las peores condiciones, no son nada frente a una eternidad de suplicios.
    ¿Qué les pasa a nuestros pueblos que eligen para administrar la cosa pública (“res-publica” = “república”) a sujetos de la peor calaña… ¿No quedan en Argentina y Uruguay, personas decentes, limpias, preparadas, cultas que puedan gobernar?
    Republiquetas destinadas a desaparecer…

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