Portada » Columnistas

2014: Mundial de Fútbol y elecciones

30/03/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Al comenzar esta legislatura en el año 2010, hicimos una exposición en el Senado que mereció la intervención de varios integrantes del Cuerpo, sobre la experiencia electoral vivida en el país a partir de la reforma constitucional celebrada en el año 1996. Como es sabido a partir de las elecciones de 1999, se incorporaron las internas para la elección de candidato único a la presidencia por partido, se incluyó el balotaje, se separó en el tiempo la elección nacional de la departamental, se eliminaron los sub lemas para las candidaturas a diputado. En fin, se realizó un cambio muy importante que obviamente trajo sus consecuencias, también importantes.

Pasadas tres elecciones, creímos estar en condiciones de realizar un balance no con el propósito de plantear una reforma profunda sin simplemente pensando en realizar algún ajuste que permitiera superar inconvenientes y defectos que afloraron en todo este tiempo. Especialmente destacamos la necesidad de acortar el calendario electoral porque no hubo sector de la vida del país que no manifestara una suerte de cansancio y por ende falta de motivación, en un cronograma electoral que se considera excesivamente largo.

Estábamos enfrentados a dos problemas que pretendíamos superar. El primero, que salvo contadas excepciones, la mayor parte de los ajustes electorales requieren una reforma constitucional. Y el segundo, que debíamos trabajar desde el comienzo mismo de la legislatura porque los cambios sobre las fechas de las elecciones iban a estar signados por la defensa de intereses propios, legítimos pero propios al fin.

Si bien el resultado de aquella exposición fue que el Senador aprobó por unanimidad la conformación de una Comisión para estudiar el tema, ésta nunca se integró –obviamente- porque quienes no aportaron los nombres lo hicieron no por olvido sino como producto de una decisión de carácter político partidaria. No fuimos los blancos los que no aportamos los nombres, también dejémoslo claro.

Estamos llegando a la mitad del período del actual gobierno y nos tememos, que tal como lo anunciamos, se van estrechando y limitando las posibilidades de realizar cambios de la naturaleza de los que proponíamos. Si bien ahora desde el Frente Amplio empiezan a aparecer voces que hablan de reformas, basta con ver los instrumentos que proponen y los cambios que quieren hacer para darse cuenta que los mismos responde a legítimas aspiraciones partidarias, pero no van de la mano con el espíritu y el objetivo que una reforma electoral debe tener.

A la luz de la realidad nacional, no parece un buen momento para convocar –nada más y nada menos- que una Asamblea Constituyente, o pensar en sustituir el sistema bicameral por el unicameral. Pero aún cuando se propusiera, como lo haríamos nosotros, un ajuste no muy ambicioso, que reduzca los tiempos, que incluya los sub lemas, aún en ese caso ya ha pasado tanto tiempo desde la última y ya tanto menos falta para la próxima elección que, sinceramente no vemos ambiente.

En el Uruguay, lamentablemente, no tenemos una cultura de prevención, de corregir errores a tiempo para evitar que estos se repitan, sino más bien nos caracterizamos por actuar “a golpe de balde”, urgidos por las circunstancias. Tan es así que una reforma electoral sí va a tener lugar, la que con muy buen criterio propuso el diputado Gandini. Modificar la fecha de las elecciones internas del 2014 porque en junio de ese año, se va a estar jugando el mundial de futbol en Brasil. Sin dudas el cambio hay que hacerlo y la propuesta es muy oportuna; mucho nos tememos que terminaremos alargando el cronograma electoral. Vamo´ Arriba!!!

 

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.