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¿Creer o no creer?

30/03/2012 Sin Comentarios

Michael S. Castleton- Bridger

El ministro Olesker ha salido a anunciar con bombos y platillos alentadores guarismos de mejoría de niveles de vida en significantes, según las estadísticas, sectores de nuestra población.

Enhorabuena. Cualquier niño con hambre o frío en nuestro país es una vergüenza para todos nosotros.

Ahora bien, la duda que todo esto  provoca , que toda esta ensalada de números y porcentajes  provoca es si será tal cual.

Personalmente, al que escribe y a todos los uruguayos cualquier cifra que provenga del Instituto Nacional de Estadística debe ser por fuerza examinada con gran cuidado por cualquier analista luego del vergonzoso episodio del reciente, y malogrado censo.

En estadística los números pueden reflejar lo que el demandante de esa información precise. Hay técnicas para manejar y masajear los números según lo que cada uno quiera, por lo tanto es de vital importancia la credibilidad de los que recaban , arman y presentan los números. Para el que escribe, al menos, la INE no tiene esa credibilidad.

Desde otro ángulo de este mismo tema también nos debe preocupar que esta mejora en las estadísticas no sea más que el producto de un reparto clientelista de la bonanza económica que vive el país.

Por cierto que esto no es malo ‘per se’. Al contrario, es bueno que todos los orientales perciban una parte de la torta de la prosperidad reciente. Pero, el pedazo que reciben los más necesitados debería ser de alguna manera estructuralizado. Que esos dineros sean inversión y no solamente gasto. Lo que es lo mismo que decir que hay que enseñar a pescar y no solamente regalar pescado.

A fuerza de ser sinceros todos los uruguayos debemos congratularnos que nuestros hermanos menos privilegiados empiecen a ser más privilegiados. Sin embargo, no por el afán de presentar buenos números deberíamos crear una nueva sub-clase de ciudadanos estado y sociedad dependientes en forma permanente  sin contrapartida medible en mejoras en educación o trabajo.

Este gobierno hace bien en asegurar que los más pobres estén protegidos contra muchas veces sus propias carencias.

Ahora que los números sociales parece que empiezan a cerrar entonces deberíamos  dejar de gastar  y empezar a invertir en los más necesitados con un repago medido en niveles de salud , en resultados en  educación en todos los niveles y también, muy importante, en seguridad para todos nosotros.

Hasta ahora no se ha podido lograr nada, o muy poco, en este sentido.

Es el único camino a seguir y como sociedad deberíamos hacerlo.

Cualquier otro es pan para hoy y hambre para mañana.

 

 

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