Portada » Actualidad

Una ocasión inmejorable

23/03/2012 1 Comentario

Jaime Mario Trobo

No compartimos la decisión de realizar en la sala de la Asamblea General, un acto de las características del  que ocurrió el 21 de Marzo, en el que el Presidente de la República en nombre del Estado asume públicamente una responsabilidad que la sociedad no siente.

Por más que se pretenda que Uruguay, sometido a la jurisdicción de la Corte Interamericana de Justicia, debe acatar la totalidad de sus fallos y prodigarse en su cumplimiento, todo es cuestión de medida. No se puede ocultar que el procedimiento de defensa ejercido por nuestro País ante esa Corte deja mucho que desear, y precisamente esto seguramente incide en el contenido del dictamen y dentro de el, las acciones que debe practicar el condenado en este caso el Estado Uruguayo.

No deben entenderse estos comentarios dirigidos a minimizar la gravedad de los hechos que trata la sentencia, gravísimas violaciones a los DDHH identificados en personas que son conocidas y que merecen nuestro respeto y solidaridad y que lamentablemente para nuestro Uruguay ocurrieron en nuestro país.

Se trata de capturar cual fue la orientación con la que los funcionarios de gobierno, encargados de diseñar la practica de las medidas a las que obliga la sentencia, y si en ella ha habido un propósito político, alejado del que debe animar a todos los orientales en el camino de la reconciliación que con dificultades recorremos desde 1985 en adelante. Por ello sin perjuicio de preocuparse por cumplir con el mandato, las autoridades, en este caso nada mas ni nada menos que el Presidente de la República José Mujica debieron ampliar su mira para auscultar el animo de la sociedad en general y contribuir a sellar y no a dividir.

José Mujica, legítimamente investido de una representación que le ha sido concedida de acuerdo a la Constitución, desaprovecho la privilegiada ubicación que le concedió la democracia, la misma “burguesa” que procuró destruir con violencia terrorista hace algunos años, para reconocer sus errores y violaciones de derechos de miles de uruguayos cometidos desde las sombras y contra el sistema institucional. Sin desmerecer su propósito de cumplir con el mandato de la Corte, que presentó como una obligación jurídica irrenunciable, debería haber cumplir con un mandato mucho mas importante, el ético, que le obliga a reconocer su protagonismo en un pasado que nos castigó a todos.

No se trata de desmerecer el dolor y la aspiración de justicia de unas víctimas, sino de identificar claramente cuan carente ha sido la actitud del Jefe de Estado y sus consejeros políticos, para ofrecer un amplio reconocimiento de sus propios errores y sus dañinos efectos.

Esta era una ocasión inmejorable, pero la tozudez con la que una y otra vez se esquiva la responsabilidad demuestra la soberbia de quienes creen aún que el “fin justifica los medios”,  y que la violencia terrorista practicada no merece arrepentimiento.

1 Comentario »

  • Loreto Moreira Rivas :

    Totalmente de acuerdo,pero no se puede esperar nada más que hipocresía,y yo le llamaría cobardía al ocultarse tras las culpas de los militares,que sí cometieron excesos en una situación provocada por ellos mismos,y que tratan de engañar a las juventudes poniéndose como éroes; los que hemos vivido esa historia tenemos la obligación de llamar las cosas por su nombre para no hacernos cómplices de sus mentiras queriendo ocultar que los tupa-maros fueron unos terroristas que lo único que han traído es destrucción,y hoy en el gobierno continúan destruyendo.

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.