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Por qué ir…

23/03/2012 1 Comentario

José Carlos Cardoso

Muertes de Pascasio Báez y Julio Castro son emblemas. Los criminales del primero, luego de la prisión hoy gobiernan. Los criminales del segundo luego de gobernar, hoy están en prisión.

El día que Bordaberry dio el golpe iba yo camino al liceo, hacia poco había cumplido mis 15 años. Me pararon en la puerta y volví al barrio. No entendí nada. Mi abuela solo me dijo“  los verdes van a poner orden”. Que el Uruguay llegara a la dictadura tiene muchos responsables. No hay ingenuos entre los actores de su tiempo. Unos y otros tiraron de la cuerda y le complicaron la vida al Uruguay. Salimos de la dictadura con una negociación. Y comenzamos a andar en democracia con otra negociación. Cada uno aquí también se hace cargo. Tampoco hubo ingenuos. A pesar del tiempo, ya más de un cuarto de siglo, los temas siguen arriba de la mesa. La irresponsabilidad criminal tupamara de los 60, recibió una respuesta feroz de las fuerzas del Estado. El proceso fue fraticida y del peor. Uruguayos contra uruguayos y por la espalda. Las bombas y las penas de muerte de los tupamaros tuvieron como respuesta la prisión y la tortura en instituciones del Estado. El ejercito artiguista había inaugurado una nueva etapa, por fuera de la institucionalidad.

Las muertes de Pascasio Báez y Julio Castro son emblemas de ese tiempo. Los criminales del primero, luego de la prisión hoy nos gobiernan. Los criminales del segundo luego de gobernarnos están en prisión.

Ambas muertes son la memoria viva de la barbarie. La primera, el atropello ilegal y delictivo de una organización terrorista la segunda, el uso del Estado contra un pacifista. Mataron a Julio Castro de un tiro, mientras cuidaban la vida de los que mataron a Pascasio. Una muestra de la cobardía y la sinrazón de los que usando el uniforme militar actuaron en medio de un zafarrancho. Las armas de Pascasio fueron su rebenque y el apero, las de Julio sus textos de pedagogía y educación para la paz. Que ejemplos!!

¿Cómo se entiende que mataran en prisión a un maestro o a un estudiante mientras cuidaban la vida de los cabecillas que ordenaban el secuestro y la muerte?

¿Por qué los militares persiguieron a los pensaban y protegieron a los que mataban? No se entiende. Ni en la lógica de la guerra se entiende.

Matar y enterrar en los batallones es otra muestra de cobardía. El Estado fuera de control. Ese es el fondo del acto del 21. Ese debe ser el contenido. Ese y solo ese. Asesinos hubo de todos lados, pero el Estado, es decir yo, tu, él, nosotros no debe jamás actuar como un guerrillero en una tatuceras. Los tupamaros estuvieron siempre fuera de control, el Estado no debe irse nunca de nuestras manos.

El miércoles 21 de marzo,  por dictamen de un tribunal internacional al que Uruguay está adherido, nos sentiremos avergonzados de un Estado que la política no controló y en la que el padre mató a sus hijos. La paradoja -si es que así se puede ver- es que quien esté al frente del acto sea justo uno de los que participaron de las tropelías, aunque ya legitimado en el campo democrático por las urnas. Tupamaros y militares de la dictadura, llevan un largo idilio. Se reconocen, se tratan de igual a igual, hasta se admiran diría yo. Los datos que nunca dieron a los gobiernos anteriores les alcanzan a estos. Son hijos de la misma matriz violenta e intolerante. Se quejan, murmuran, pero se cuidan. “BUSQUEN MAS A LA DERECHA DE JULIO CASTRO” es un santo y seña de estas horas, del que los torturadores se harán cargo. Allá ellos. Wilson vio antes que nadie esta conspiración. Habrá un goteo semanal o mensual de cuerpos encontrados. Una morbosidad sin fin. Ellos dan información compartimentada y ambos siguen siendo protagonistas de un Uruguay cuadripléjico.

Los tupamaros Mujica, Engler, Fernández H., Topolansky sabrán en su conciencia lo que hicieron y algún día estarán frente a otro tribunal, severo de verdad. Llegaran allí con su mochila de sangre y violencia.

Mientras tanto la organización del Estado que nos involucra a todos no deberá ser usada jamás contra otro uruguayo. Son tan miserables los que se apropiaron de su uso como  aquellos que en su representación quieran hacerlo a su favor en las actuales circunstancias.

La historia no los absolverá.

 

1 Comentario »

  • Álvaro :

    ¡EXCELENTE ANÁLISIS!

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