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El Día Internacional de la Mujer

16/03/2012 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Cada 8 de marzo la comunidad internacional conmemora el día de la Mujer. Una fecha que se ha ganado su lugar en la vida de la mayoría de las naciones del mundo, ya no solamente para recordar la jerarquía e importancia del tema sino también para detenerse a pensar, de qué manera, se pueden fortalecer los instrumentos para combatir las dificultades a las que se ve sometida la mujer en su vida en sociedad.

Las distintas Instituciones defensora de los Derechos Humanos, que felizmente existen y no son pocas, han logrado colocar el tema en el foco de atención universal y de esa manera se han venido logrando avances que lejos están de acercarnos a las metas correspondientes pero, cuya importancia, nadie puede poner en tela de juicio.

Los problemas a los que se ve enfrentada la mujer en las distintas partes del orbe son de diversa gravedad, llegando a situaciones extremas que no por inadmisibles y condenables dejan de ser una realidad. El sometimiento, la denigración, la descalificación, la desigualdad llevada a la alevosía, aún hoy siguen siendo problemas de extrema gravedad que el mundo no ha sabido superar a pesar, repitamos, de los enormes esfuerzos que se han realizado en la materia.

Gracias a Dios nuestro país no es víctima de tan horrendas situaciones como se dan en otras partes, pero sí tenemos importantes problemas a superar que nos obligan a la reflexión, al estudio, y a la puesta en práctica de medidas que ayuden a combatir flagelos tales como el de la violencia  doméstica, probablemente la más importante de las agresiones y atentados contra sus derechos que la mujer sufre en el Uruguay. En los últimos meses el tema ha sido recurrente en la prensa nacional al producirse una serie de homicidios que han tenido como víctimas a mujeres ya en su condición de esposas, ya de concubinas, ya de integrantes de parejas que han sufrido la agresión mortal de parte de su compañero,  si así se le puede llamar. La situación se ha visto alarmantemente agravada por la muerte de niños, de hijos de esas parejas.

En la mayoría de los casos ocurridos en los últimos tiempos, las estadísticas indican que la presencia del alcohol y de las drogas ha resultado determinantes o al menos han tenido un peso considerable entre las causas que llevan al resultado fatal.  Y si bien nuestro país tiene una legislación moderna en el combate de la violencia doméstica, seguramente necesite ser adecuada a los nuevos problemas que vive nuestra sociedad, de la misma manera que la puesta en práctica de las normas ya existentes merece ser atendida con mayor detenimiento.

La violencia doméstica psicológica, la económica, no tan evidentes como la violencia física, son los primeros pasos que luego llevan a las situaciones extremas, son las primeras etapas más difíciles de reprimir o frenar a tiempo, tanto para la propia víctima como para la autoridad policial o judicial cuando es llamada a actuar. Seguramente en estos aspectos se haga necesario actuar, modificando las leyes y corrigiendo el accionar de los agentes encargados de la defensa de valores tan importantes para una sociedad.

Pero sin dudas que uno de los grandes aportes que se la ha hecho al combate a este flagelo ha sido el de la conmemoración y recuerdo cada 8 de marzo, y la puesta del tema  en el debate público. Nuestro gobierno muchas  veces se queja de que los medios de difusión hacen hincapié en el accionar de la delincuencia. Sin embargo la difusión de los hechos, la posibilidad de desnudar las distintas formas de violencia doméstica, es una de las más eficientes para combatirla porque da fuerzas a las víctimas para poner en conocimiento de quien corresponde, que se le está atropellando en sus derechos fundamentales. En derechos sagrados que  hacen a su condición de persona.

Imagen: http://mujeresigloxxi.blogspot.com/2009_11_24_archive.html

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