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Valores de la nueva sociedad

24/02/2012 Sin Comentarios

Editorial, diario El País – 23.02.2012

En la investigación “Valores en Uruguay: tendencias y cambios”, publicada en 2010 por la Universidad Católica y la Fundación Konrad Adenauer, Ignacio Zuasnabar concluye uno de sus artículos escribiendo que en la última década han aumentado los valores de autoridad y la demanda de orden social en Uruguay. El estudio muestra cómo entre 1996 y 2006 cambiaron ciertas opiniones de los uruguayos en un sentido en el que se aprecia más el respeto colectivo hacia la autoridad; se valoriza más la educación de obediencia a los hijos; y son más numerosos quienes reclaman el mantenimiento del orden social como prioridad para la tarea de gobierno.

La investigación muestra algo interesante: esa mayor demanda de autoridad en la sociedad no se traduce en un reflejo autoritario. Por el contrario, la autoridad está siendo revalorizada desde una perspectiva que apela a la libertad de decisión y al respeto de los derechos individuales. Lejos de reivindicar una vuelta al tradicionalismo, con su carga de mayores mecanismos de control y de coerción, la investigación muestra que la sociedad está pidiendo mayor autoridad a la vez que reafirma sus responsabilidades en el campo individual y ciudadano.

Zuasnabar revela además un dato nada menor para el entendimiento de la escena política nacional. Este movimiento de opinión pública de largo plazo hacia valores de orden y autoridad se produce con mayor énfasis entre las personas que se autoidentifican con la izquierda y la centroizquierda del espectro ideológico, y entre las personas más jóvenes y de edades intermedias.

Es decir, quienes se identifican con la derecha siguen valorando más la autoridad, la obediencia y el orden, que los que se consideran de izquierda. Pero, al menos, en una buena parte de los de izquierda estos valores ya no despiertan, como antes, más rechazo que afirmación. Esto confirma un cambio sustantivo que debe tenerse en cuenta para entender la evolución de la opinión en estos asuntos de los que se definen como frenteamplistas.

Esta evolución en los valores de nuestra sociedad participa de lógicas que se verifican en otras partes del mundo. Pero en este sentido no se puede negar, como señala Zuasnabar, razones explicativas propias de nuestra coyuntura, como las consecuencias de la crisis de 2002 y, en todos estos años, el grave aumento de la inseguridad ciudadana.

En este esquema, no es extraño suponer que la evolución aquí señalada para la década 1996-2006 se haya profundizado en este último lustro. Las reacciones frente a los recientes episodios de descontrol con relación al carnaval de La Pedrera, por ejemplo, vienen a ilustrar claramente este cambio de valores.

Porque la queja ciudadana, indignada, no puso en tela de juicio que se realizara esa popular fiesta en La Pedrera. El reclamo señaló, en realidad, la necesidad de proteger los derechos individuales de los pacíficos veraneantes, ante el caos y la evidente falta de previsión de unas autoridades nacionales y departamentales que sabían que habrían de llegar miles de jóvenes al pequeño poblado a disfrutar de esa fiesta. La demanda no fue por mayor coerción autoritaria. Fue porque se respetaran los derechos individuales de todos los que allí disfrutaban, de distintas formas, los días de carnaval. Y en verdad, como en este caso, se acumulan episodios en los que la sociedad reclama por el respeto de un orden que sólo puede garantizarse desde el ejercicio firme de la autoridad pública, y que es el que nos permite a todos gozar de nuestros derechos individuales.

Los casos más evidentes son los que tienen por protagonistas a las marchas o las quemas de neumáticos por parte de vecinos que llaman la atención por mejor seguridad ciudadana para tener cierta paz y libertad cotidianas. Pero también, claro está, los reclamos de docentes frente a Presidencia, cuando se ven cercenados sus derechos por el autoritarismo sindical; o las cientos de quejas ciudadanas que solicitan a las intendencias de Montevideo o de Canelones, por ejemplo, que sean eficientes en brindar los servicios de limpieza u ordenamiento del tránsito ejerciendo allí su autoridad.

Los gobiernos que creen ver “tormentas informativas” o “críticas de la oposición” detrás de todos estos reclamos no están percibiendo los cambios de valores que, en realidad, se han verificado en la sociedad uruguaya en estos años.

 

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