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El ejercicio del absurdo

24/02/2012 Sin Comentarios

Michael S. Castleton – Bridger

El que escribe vive en Montevideo. No fui censado. ¿Existo o no existo?

Rara vez en las últimas décadas se había visto tan magno ejemplo de incapacidad estatal como el supuesto censo al cual fuimos sometidos los orientales durante setiembre, octubre , noviembre del 2011 y en realidad está aún sin terminar.

Rara vez pudo comprobarse en forma tan contundente la incapacidad del estado para ejecutar, nada en realidad.

La diputada Ana Lía Piñeyrúa hace muy bien en reclamar por este absurdo episodio.

Un censo debe ser por definición como una foto, un corte en el tiempo de una sociedad. Un censo por definición no puede extenderse en el tiempo porque por definición los datos que arroje serán falsos. La gente se muere, chicos nacen, la gente se muda y toda la dinámica de una sociedad normal que inevitablemente deforma los resultados de un censo si se extiende en el tiempo.

De ahí que siempre los censos se hacían en un día.

¿La pregunta que cabe entonces es porqué el último censo duró más de dos meses y quedó en los hechos inconcluso con muchos de sus números producto del viejo y querido ojímetro disfrazado de estadística?

Amen de la escandalosa y manifiesta incapacidad de los organizadores del censo en el Instituto de Estadística hay dos cuestiones que nos deberían preocupar a todos.

¿Un estado, un gobierno, que ni siquiera es capaz de organizar algo relativamente sencillo  como un censo tendrá la capacidad de defendernos contra la inseguridad o tendrá la capacidad de defender nuestros intereses como país ante nuestros socios putativos?

Parecería que los hechos hablan por si mismos.

Ahora bien, hay otra cuestión tan o más grave que la anterior. Si no castigamos la ineficacia y premiamos  la eficacia en todos los órdenes, entraremos en el terreno donde nada importa ,y del todo ‘se igual’ institucionalizado.

Eso fue buena parte de lo que les pasó a los comunistas europeos y así les fue.

Deberíamos poner las barbas en remojo y no seguir el mismo camino.

De la debacle que fue el último censo nacional alguien debería hacerse responsable.

¿Lo veremos?

Veremos, esperando sentados por las dudas.

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