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La Historia se repite

17/02/2012 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

El Gobierno vuelve a mostrar su profunda incompetencia confesándose incapaz de reparar escuelas y liceos antes de que comiencen las clases.

En lugar de las 200 obras que se proyectaba concluir en verano se estarían concretando solamente 72. Esta es una historia que se repite todos los años cuando profesores y padres se encuentran, los primeros días de marzo, con que la escuela o el liceo no están en condiciones. Esto pasa cuando la ANEP está ejecutando el presupuesto mayor de toda la historia de la educación. Una prueba más de la incapacidad que tiene el Frente Amplio para poder gestionar cualquier cosa de manera medianamente bien. En verdad, el Frente está repitiendo su actuación municipal y universitaria. Muchas palabras,  pero nada de eficacia ni de eficiencia. Reina la improvisación, las luchas por espacio de poder y por los recursos. Y, sobre todo, olvido y prescindencia de aquellos que supuestamente son la razón de ser de su existencia: estudiantes, vecinos, ciudadanos.

Al mismo tiempo que  el gobierno confiesa que fue incapaz de encarar 200 obras se están peleando por los 140 millones dólares de “espacio fiscal adicional”. Esta es una expresión muy mentirosa. Sería lo mismo que si en una familia muy endeudada y con ingresos fijos el dueño de casa acertara la quiniela: el premio es bienvenido pero no modifica ni remotamente la situación de esa familia. En el caso de Uruguay el superávit fiscal sigue sin aparecer y por tanto la deuda externa crece, situándose en más de 21.000 millones de dólares.

Estamos seguros de que si gobernara el Partido Nacional buscaríamos manejar los ingresos extraordinarios con suma prudencia, orientándolos a reducir el déficit, generar un fondo para contingencias o a bajar impuestos.  Este último punto es de enorme importancia porque encierra toda una definición sobre la manera en que se concibe el gobierno y la gestión de los asuntos públicos.

Los nacionalistas creemos que el Estado no es una finalidad en sí misma sino un instrumento que los ciudadanos se dan a sí mismos para solucionar cosas que por sí mismo no pueden o no deben hacer. Unos veinte años atrás, se discutía los monopolios  del seguro automotor y de los servicios portuarios. No obstante, lejos de ser un tema definitivamente laudado el Estado vuelve por sus fueros impulsados por la misma elite que fracasó en la Udelar y en la IMM.

La historia vuelve a repetirse y el País terminará mal, a menos, claro está de que gane el Partido Nacional.

 

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