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La manito de Cristina

10/02/2012 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

El gobierno frenteamplista ha querido, otra vez, convertir un fracaso persistente en un triunfo, y para ello le pidió una “manito” a Cristina Fernández de Kirtchner. Mujica rogó a  la presidente argentina que moviera ficha y destrabara autorizaciones de importación de productos uruguayos, para disminuir la tensión creada en nuestro país desde que el Partido Nacional puso en marcha una acción contundente para denunciar las flaquezas de nuestra política comercial en el Mercosur.

En el correr de estos días, el Canciller Almagro continuaba elogiando el excelente nivel de relación con la Argentina y el propio Mujica deslizaba que era necesario soportar cualquier prepoteada e injusticia del gobierno vecino a cambio que nuestros hermanos vinieran a veranear  o a invertir aquí, como si esto tuviese algo que ver. En realidad los que aquí vienen, sea a pasear, sea a invertir, no es porque los mande Fernández ni su gobierno, sino porque quieren, en todo caso será porque las dificultades que ven en su país aquí saben que no existen; se sienten cómodos y bien tratados.

Pero como el sol no se puede tapar con la mano, a pesar de la persistente afirmación gubernativa de que está todo bien y los que denunciamos la situación en realidad “armamos bochinche”,  debieron montar un procedimiento para lograr disminuir la gravedad de la situación que se vive a partir de nuevas medidas argentinas que no respetan los acuerdos del Mercosur y someten a Uruguay a la condición de cualquier otro país ajeno a este acuerdo. Y tras ese montaje, luego de las rogativas a Cristina, la Sra. Le concedió al Pepe y a su Canciller un favorcito y le aprobó sin más trámite un cumulo de licencias detenidas.

EL triunfo que presenta el gobierno en estas horas, no es otra cosa que la confirmación de la inseguridad de las relaciones comerciales en el Mercosur actual y especialmente con  Argentina, confirma nuestra persistente propuesta de que Uruguay asuma seriamente que debe mirar también hacia otros lados y presionar y forzar a Mercosur y a sus grandes socios, para poder realizar otros acuerdos.

Y sobre todo, que no es digno ofrecer las capacidades productivas y exportadoras de nuestros compatriotas y de quienes deciden invertir en Uruguay, a cambio de una guiñada de un gobierno extranjero populista  y caprichoso que desprecia el derecho y el cumplimiento de los contratos.

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