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La mentira tiene patas cortas

03/02/2012 1 Comentario

Jaime Mario Trobo

El canciller Almagro, recurrentemente, elogia el estado de las relaciones con Argentina y pondera la calidad de las mismas. Mientras tanto el Presidente dice que el Mercosur funciona a golpe de teléfono y el Ministro de Industrias manifiesta su gran preocupación por las trabas al comercio por parte de aquel país.

El gobierno del FA, con un sistema de propaganda y desinformación muy bien montado, quiere hacer creer a los uruguayos que vivimos en el mejor de los mundos, que a nivel exterior no tenemos ningún problema, y cuando existe alguno se resuelve porque nuestros gobernantes son cancheros y simpáticos, aún con los que los llevan por delante.

En estas horas hemos resuelto convocar a la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados al Canciller Almagro, para conocer de primera mano las vicisitudes de la actual situación de la cuestión comercial con Argentina. Es como consecuencia de las expresiones de exportadores compatriotas que denuncian injusticias e inseguridad, y presiones a los importadores argentinos que compran sus productos. Pero también es consecuencia de las expresiones del Presidente Mujica a un diario brasileño, en las que señala que el Mercosur no funciona y que los temas comerciales se deben resolver por teléfono. Y también es consecuencia de las declaraciones del Ministro Kreimerman que denuncia la necesidad de reclamar seguridades y certezas para el intercambio comercial.

No hacemos otra cosa que ejercer nuestro derecho como parlamentarios de la oposición, y queremos que la comparecencia se constituya en una instancia por medio de la cual la ciudadanía se informe de la marcha de este importante tema. Sin embargo, los representantes del gobierno le dan largas al asunto y macanean diciendo que van a analizar la procedencia y la oportunidad del planteo. Parece que es necesario esperar que la ya dilatada “negociación” con Argentina que se iniciaría tome su curso y después verán cual es el momento de informar al parlamento y a la población.

Lo cierto es que este problema no es nuevo, las demandas de los exportadores ya tienen años, la pedantería de las autoridades comerciales de nuestro vecino es militante, y la actitud mendicante de nuestro gobierno no tiene justificación. Se nos dice que no hay alternativa, que tenemos que someternos, pero no se hace el menor esfuerzo de convertir este tema en un tema “nacional” que nos comprometa a todos ante el problema y en la solución.

El interlocutor, el actual gobierno argentino es visto por sus compatriotas así: “La Argentina tiene que mostrarse como un país serio en las relaciones internacionales y dispuesto a aceptar las reglas de juego globales, en lugar de ser el “rebelde” y “pendenciero” habitual, para luego sentarse a pedir favores. La solidaridad mundial y regional y el trabajo conjunto no se merecen, se negocian. Eso implica que la Argentina tiene que dejar de enfrentarse con el mundo en materia de comercio internacional, acatar fallos de organismos internacionales, normalizar, dentro de lo posible y en condiciones razonables, las relaciones financieras, en síntesis, mostrarse como un país “normal” que “juega con las reglas” y no que anda reclamando excepciones hasta en la FIFA.” Según Enrique Szewach en La Nación del pasado martes en su artículo Las Malvinas y el dulce de naranja”.

Y frente a un  interlocutor de estas características, que nos demuestra un día si y otro también que sus impredecibles acciones carecen del sustento elemental de una relación respetuosa y con una fuerte institucionalidad, se quiere tapar el sol con la mano diciendo que las cosas andan bárbaro y que los problemas se resuelven porque hay “buena onda “con los funcionarios del otro lado, o entre los presidentes.

La moda de la amistad y simpatía presidenciales, pretende substituir la seguridad de los contratos. Como si estuviéramos en el S XVIII, nuestros gobernantes creen que la amistad o los lazos familiares o ahora ideológicos entre los monarcas ofrecen garantías para el comercio y para la paz. Lo cierto es que estamos en otra época, los estados se hay equilibrado, el derecho ha sustituido las simpatías y los intereses deben ser resguardados lejos del humor de los gobernantes. Por ello es necesario que de una vez por todas en temas comerciales con Argentina se trabaje seriamente.

Al fin, siempre que surge un problema y surgen todos los días, el panorama idílico que nos pintan de la relación con nuestro vecino cae vencido frente al capricho, el mal humor, el oportunismo y el ninguneo que ofrecen a Uruguay.

1 Comentario »

  • Lonjazo :

    Es triste pero es real.
    Allá un gobierno archi corrupto, pedante, ladrón, prepotente, y acá un gobierno de rodillas.
    Que sabrán de éstos para que sean tan sumisos?
    Algún día lo vamos a saber!

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