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Verano conflictivo

29/12/2011 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

En el año 2010 observamos con preocupación como se fueron desencadenando los conflictos laborales, unos tras otro, de modo que no hubiere semana donde el conflicto laboral fuera junto con las actividades delictivas el núcleo de las noticias informativas. Nada ha cambiado. En pleno caos, el ministro de trabajo asistió a Ginebra, y la conflictividad continuó su orquestado curso a pesar de las experiencias suizas.

A mediados de diciembre del mismo año se emprendió la calma de  la conflictividad, habida cuenta que el presupuesto quinquenal del Estado había sido aprobado. No fue suficiente. La sociedad MPP-Partido Comunista (PC) caracterizada por su disfuncionalidad a los intereses de la población y al colectivo de los trabajadores enrolados o no a la central sindical mantuvo la misma tónica y estilo de confrontación que en el año 2011.

A pesar que la educación obtuvo el presupuesto más alto de la historia nacional, el sistema de salud cubre a la mayoría de los habitantes  y los salarios reales crecieron por encima de la tasa de inflación, los conflictos vividos durante 2011, los pendientes de resolución –transporte-educación (esencialidad en estudio)- salud – banca oficial -  y los nuevos que irán incorporando no permiten al Poder Ejecutivo ni a sus integrantes proyectar el país de primera que prometieron a su electorado en 2004 y en el que nosotros nunca creímos.

En enero 2011 y luego de aprobado el presupuesto quinquenal del Estado, Paycueros envío de 30 trabajadores al seguro de desempleo; Paylana comenzó el camino hacia la bancarrota; y siguieron los Casinos del Estado en Punta del Este, dejando en plena temporada sin juego a los turistas  con pérdidas millonarias para el Casino Nogaró, los slots en Punta Shopping y los del Hotel Mantra. También un grupo de trabajadores de la construcción se movilizó con despliegue de cartelería entorpeciendo el tránsito de vehículos frente a Solanas.

La exportadora Henil Coltirey fue ocupada. Los trabajadores de la seguridad privada levantaron un piquete frente a una empresa multinacional en Carrasco, y siguieron con otro frente a un banco en la Ciudad Vieja, luego se efectuó un corte en Avenida Italia, finalizando con otros piquetes en Montevideo Shopping, y Tres Cruces. Un dirigente sindical declaró: “Más que a las empresas queremos afectar a los clientes porque son el punto débil.”

La danza conflictiva continuó con el sindicato de AFE y una batería de medidas contra los planes del gobierno de asociarse con privados para desarrollar el transporte ferroviario que aún un año después de ya votada la ley de asociación pública-privada continúa sin avanzar. También el comienzo de clases en los liceos públicos de Montevideo se vio alterado por medidas sindicales que seguramente en 2011 se profundizarán. Las garrafas de gas no fueron suficientes en buena parte del año siendo todos sus usuarios afectados por el conflicto.

Los conflictos señalados son sólo algunos ejemplos de la actuación política de una central de trabajadores dirigidos por integrantes o simpatizantes del Partido Comunista y radicales de las más arcaicas y extranjerizantes doctrinas, cogobernante junto a la coalición frenteamplista “cívico-sindical-marxista-leninista”.

Todos los compatriotas y turistas que pretendieron pasar sus vacaciones de enero o febrero en paz, olvidando el mundanal ruido citadino, el stress laboral y las consecuencias y repercusiones de una de las crisis financiera más profunda de la economía global fueron de algún modo afectados por los conflictos desatados en el supuesto Uruguay de primera por la actuación de movilizaciones sindicales auto-determinadas o apoyadas por la central sindical que imborrablemente continúan arengando la lucha de clases y no tienen la capacidad de aggiornarse.

De cara a la nueva temporada de verano 2011/2012, las costas del Río de la Plata y el Océano Atlántico se preparan para recibir a los veraneantes, mayoritariamente argentinos, afectados por sendas medidas cambiarias, inflacionarias y piqueteras. ¿Podremos asegurarles una estadía en paz y placentera para que regresen a su país con renovadas energías?

¿Será el movimiento sindical, un movimiento primitivo,  incapaz de resolver las situaciones de conflicto a través de procesos negociadores que no afecten los resultados empresariales que permiten pagar sus salarios, reinvertir las utilidades, crear más empleo y contar con un clima de negocios confiable y previsible? ¿Será el movimiento sindical capaz de transitar por un conflicto sin afectar el servicio a los clientes y a la población en general?

El desafío está echado.

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