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Uruguay y el tránsito a Malvinas

29/12/2011 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Anuncia la prensa que el gobierno ha cedido nuevamente a presiones argentinas, en este caso prohibiendo que embarcaciones extranjeras utilicen el Puerto de Montevideo como escala, para llegar o volver a las Malvinas. No manejamos otra información que la periodística, pero a la luz del derrotero de nuestra política exterior, no dudamos que ello ha ocurrido para satisfacer otro “capricho” del gobierno vecino.

Montevideo es un puerto libre y el Uruguay un país soberano. La historia, desde el S XVIII recoge innumerables ejemplos de la conocida “lucha de puertos” en la que los intereses hegemónicos de Buenos Aires, procuraron eliminar por el medio que fuera las ventajas competitivas de nuestro puerto y su condición natural excepcional. Hasta estos días se sufren esas cuestiones y pese a ello, nuestros puertos, tanto Montevideo como Nueva Palmira ofrecen una perspectiva de desarrollo que podemos considerar una bendición. Pero no podemos olvidar que la persistente política de los adversarios de nuestros puertos no descansa ni un minuto, hay ejemplos cotidianos, el dragado de Martin García, la ampliación de Nueva Palmira, etc. que muestran palmariamente donde se ensaña esa vieja cultura.

Uruguay es insospechado en su apoyo a la histórica y legitima reivindicación Argentina por la soberanía de las Malvinas; no debemos ofrecer otra garantía que la seriedad de nuestro país a lo largo de su historia. No puede por tanto ponerse en duda su lealtad a este reclamo, y esto lo afirmo, porque sin perjuicio de esta posición, el Uruguay no debe admitir la sugerencia del gobierno argentino para que Montevideo no ofrezca sus servicios al transito con el territorio de las Malvinas.

Los servicios portuarios, los aprovisionamientos requeridos, la vinculación necesaria para los buques que viajan a un territorio insular como es el caso de las Malvinas, deberían ser realizados sin obstáculo alguno por Montevideo, que esta inmejorablemente ubicado respecto de aquel territorio. Es bueno recordar que en el SXVII el Apostadero Naval de la flota Española radicaba en Montevideo, demostración palmaria que la vinculación mas eficaz en el atlántico sur era a partir de este punto. No desmerecerá un ápice el reclamo argentino si esto ocurre y por el contrario resultará de un gran beneficio para los servicios portuarios de nuestro país.

Hoy día los habitantes de Malvinas o los visitantes desde el exterior llegan a ellas mediante vuelos regulares de la compañía Lan Chile. Argentina inclusive ha autorizado en lo que le compete, vuelos “charter” desde el territorio chileno a Malvinas. Y por ello no deprecia su reclamo histórico. Sin embargo presiona a un Uruguay debilitado ante sus caprichos condicionando permanentemente en este y otros temas, con perjuicio para nuestros intereses.

Al gobierno del frente amplio le llega la hora de actuar con firmeza e inteligencia, sin conceder por conceder. De defender nuestro interés económico y de asegurarle al Uruguay para el futuro, sea el que sea, que ojalá luego de las negociaciones que son inevitables sobre la cuestión de Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña, nuestros puertos y especialmente Montevideo cumplan el rol que geopolítica y comercialmente le corresponde.

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