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Esperamos noticias, Presidente……

29/12/2011 Sin Comentarios

Jaime Trobo

No hemos recibido noticias del gobierno sobre el proyecto de Ley de protección de la maternidad que firmamos más de cuarenta diputados, y que promueve la creación de un sistema de amparo a las mujeres embarazadas. Apenas la expresión de interés de algún legislador del frente amplio, sin otra muestra de decisión a apoyar la iniciativa, ha sido la tímida señal que podría augurar su aprobación. Pero el gobierno no ha dicho absolutamente nada, no lo ha dicho el Presidente ni el o los ministros con competencia en la materia.

Sin embargo en estas horas, el Presidente Mujica ha integrado a su discurso, la preocupación sobre la baja natalidad y la grave consecuencia de esta situación para nuestro país y nuestra sociedad del futuro. Planteado en términos estrictamente  económicos y puramente materialista el problema es grave, pero más grave aún lo es si lo enfocamos desde la perspectiva de los valores, de los principios y de los derechos. La baja natalidad, que es un problema, tiene mucho que ver con la proyección de ciertos valores, respecto de la importancia de la familia, la fortaleza de los lazos que la unan, el aprecio que sobre ella se proyecte, el estimulo a su conformación y hasta el apoyo para su establecimiento, desarrollo y crecimiento. Por ello una política de protección de la familia, de fomento de su constitución, debe ser un imperativo de cualquier gobierno, y mucho más en un país con dificultades de crecimiento de su población.

También para el caso que nos ocupa, un apoyo y protección a la madre embarazada, especialmente las más carenciadas, constituye un acto de gobierno relevante, que mediante una política especialmente diseñada, puede lograr el magnífico objetivo de proteger la vida, asistir a una mujer en gestación, y comprometer a la sociedad en su amparo. Por ello siempre creímos que el proyecto de protección de la maternidad contaría desde el día de su presentación con un gran apoyo del partido de gobernó y esperamos señales en tal sentido.

Pero a lo que asistimos es a un contrasentido, por un lado se proclama la preocupación por aumentar la natalidad y en el mismo momento se impulsan proyectos para despenalizar el aborto, se estimula la legislación que tiende a desestructurar la familia tradicional y desmerecerla, se suprime de la nomenclatura oficial el término “familia” como ocurrió con la supresión de la oficina de la “familia y la mujer” cambiándolo por el de instituto “ de las mujeres”.

Del Presidente no es necesario escuchar ya más intenciones y consejos, es de esperar su actitud para conducir, el país en lo que corresponde a sus competencias como jefe de la administración y a la fuerza política que lo respalda y se supone que conduce, para que de señales claras y serias de que la palabra concluye en hechos.

No necesitamos un relator de la realidad, ni un predictor del futuro, necesitamos quien conduzca las acciones para modificar la realidad y evitar las acechanzas que anuncia el mismo. Para ello en esto de la natalidad, aunque para el gobierno la cuestión sea solo de números, para nosotros y por cuestiones de principios, nos parece imprescindible un pronunciamiento. Allí está el proyecto de protección de la maternidad esperando un pronunciamiento, lo impulsamos, pero necesitamos algún voto del gobierno para que se apruebe.

 

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