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Vamos cerrando

23/12/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Nos vamos acercando al cierre del año, al momento en que solemos pasar raya y evaluar lo hecho y lo que queda pendiente para el próximo, o que, directamente, ya no se hará.

A nivel nacional el País está sin duda alguna funcionando y bien. Por suerte el trabajo abunda y los salarios están bien. ¿Hasta cuándo durará esta prosperidad y como seguirá impactando en los vecinos y en nuestros productos lo que pasa en los países desarrollados?  Las respuestas no son unánimes, pero la más elemental prudencia recomienda ser vicioso con los gastos, precaviéndose siempre para atender contingencias. El gobierno también en esto sigue la línea de sobregirarse y pagar los rojos con endeudamiento.  La situación empeora a la hora de considerar la calidad del gasto, el que deja mucho que desear, con lo que en consecuencia se está tirando la plata.

Mientras la economía funciona sola, son los capitales de quienes invierten poco o mucho los que producen riqueza,  el Estado funciona cada vez peor. Al menos en lo que tiene relación con cometidos básicos y esenciales. Sin embargo, este Estado que gasta mal, que es ineficiente e ineficaz pide cada vez más impuestos para satisfacer sus necesidades.

Veamos que en el capítulo Seguridad las cosas no van mejor. Las inversiones en personal y equipo no han dado todavía resultados. Si bien se dan señales de aparente dureza en los hechos no percibimos todavía, un cambio sustancial en el accionar policial. Las personas tienen miedo, porque la sensación es que en ningún lugar del territorio se puede estar tranquilo.  Los  planes de prevención no funcionan y la criminalidad aumenta.

De la Educación mejor no hablar. Vamos para dos años de gobierno y nada cambiará. El sustrato del desastre es la lucha por el poder en los gremios y en los consejos en que comunistas y emepepistas son los actores claves.

En el resto de las cuestiones se va más o menos igual. Abunda la retórica pero poca son las acciones concretas de cambio y modernización. Es un “ir tirando”, a los ponchazos,  con episodios autoritarios, que nos va condenando a transformarnos en un País gris,  inestable y sucio.

Pero en dos coas sí claramente vamos barranca abajo: en el respeto a la legalidad y en la defensa de la soberanía nacional. En estas cuestiones,  los episodios que los vulneran se repiten a diario, produciéndose el efecto “acostumbramiento”. Por repetidos, los actos de afectación del Estado de Derecho  ya no son noticia. El armazón jurídico del Uruguay se va desarmando y el futuro en tal sentido es tétrico. La Cancillería con sus interpretaciones, sus iniciativas  y sus amistades es también responsable del descaecimiento de la seriedad del Uruguay que cada  vez se parece más a los peores del barrio. Así mismo es protagonista de una política exterior complaciente con quienes afectan nuestros intereses, y se dejan de lado antiguas y profundas amistades  de la mano de aventuras ideológicas.

En lo partidario se viene trabajando muy bien.

El proceso que inició Luis Alberto Lacalle y que continúa Luis Alberto Heber está dando sus frutos por lo que, en esta materia el Partido culmina un año por demás positivo.

Por último lo más importante: nuestros deseos  de una muy Feliz Navidad y de un excelente 2012.

 

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