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Rediseño y optimización del Sistema Educativo Formal del Uruguay (V)

23/12/2011 Sin Comentarios

Washington Martínez D’Alessandro

El Centro de estudio, las aulas y lo que debe ser el servicio educativo de calidad que debe ofrecerse.

Esta semana nos proponemos incursionar en el quinto y último principio, pero antes de enunciarlo debemos hacer algunas consideraciones, aunque para nosotros obvias, parece que cada día se aplican menos. Cada cargo tiene como aditamento per se  derechos y obligaciones propias de dicho cargo.

Los cargos docentes, sean de dirección, docentes de aula, docentes de apoyo, o docentes adscriptos deben de tener muy claro cuales son sus derechos y ellos están perfectamente establecidos en el Estatuto del Funcionario Docente. De no ser satisfactorios en su totalidad, aquellos aspectos que sean debatibles, controversiales o polémicos, existe un ámbito de verdadera participación docente, desde el gobierno nacionalista, como lo son las Asambleas Técnico Docente donde se pueden y deben discutir este tipo de temas, para luego elevar la posición del colectivo docente a la autoridad y solicitar y negociar los cambios que se considere necesarios.

También están establecidas las obligaciones de los docentes, para nosotros, la primera obligación, que hoy parece desconocerse, es el deber de ejercer su autoridad. En el centro de estudio todo, y el aula en particular, debe reinar un ambiente, un orden, una disciplina que facilite el acto educativo y valorice al mismo.

En la educación post dictadura, se ha ido confundiendo, y en muchos casos adrede, autoridad con autoritarismo, el buen docente tiene una autoridad que emana de su propio ser y actuar frente a los alumnos. Un buen docente debe ejercer la autoridad y sus clases deben desarrollarse en un ambiente adecuado, ello no va en desmedro de los derechos de los alumnos, docentes y alumnos somos seres merecedores de respeto y trato digno, no nos diferenciamos como humanos, nos diferenciamos en los roles que desempeñamos y que son claramente disímiles. El docente tiene la obligación de dar clases con la necesaria continuidad y con calidad y los estudiantes tienen la obligación de estudiar y aprender y realizar las tareas y actividades que le indique el docente al igual que someterse a las evaluaciones correspondientes. El estudiante tiene derecho a que se le suministre un servicio de calidad que facilite su aprendizaje y se le suministre la atención y el seguimiento adecuado. Como queda claro los derechos y obligaciones de ambos actores no coliden sino que se potencian cuando se aplican como debe ser.

Va de suyo que el educando debe volver al uso del uniforme por varias razones que no son baladíes, la identificación con su centro de estudio y el sentido de pertenencia al mismo son en si mismas razones más que suficientes para volver al uso del uniforme y el escudo de la institución a la cual pertenece y que debe llevar con orgullo. Además el uniforme es democratizador y refuerza el carácter republicano ya que nos iguala y solo nos hemos de diferenciar en las aulas, haciendo honor a lo que establece la Constitución de la República  en el artículo 8°:“Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”.

Quinto Principio.

“Los derechos y las obligaciones de cada una de las partes deben ser ejercidas in totum y no se puede admitir, bajo ningún concepto, que faltas a las normas, ya sean por omisión o por incumplimiento no han de pasar inadvertidas. Toda falta acarrea las debidas sanciones, esto es parte de la educación que se debe adquirir a los efectos de vivir en una sociedad civilizada y basada en el derecho”.

Queda claro que los Directores deben actuar como tales con el carácter y la firmeza necesaria y no derivar todos los problemas a la Inspecciones Técnicas o de Institutos y Liceos o cualquier otra. Los problemas del centro de estudio deben de ser resueltos en el centro de estudios. Si no se tiene la capacidad o el carácter para hacerlo hay que sustituirlo ya que no puede ejercer en forma debida las obligaciones inherentes al cargo. Hoy el mayor problema es el descontrol y el correspondiente desanimo al que lleva el mismo. Hoy, en general,  no hay conducción y liderazgo desde las direcciones y no hay, en general, docentes que por su sola presencia inspiren respeto y orden para poder lograr un acto educativo eficiente, eficaz, satisfactorio y motivante para el educando.

Formación Docente.

La formación docente esta en la base de cualquiera que sea la mejora educativa que se pretenda. Sin lugar a dudas, la educación primaria en el Uruguay ha sido mejor y más homogénea que la lograda por los otros niveles educativos. Lo anterior es simplemente el resultado que para actuar de maestro había que ser maestro titulado, y hasta los años 70 fuimos referencia para toda américa, en lo que refiere a formación de los maestros en sus dos grados y sus múltiples especializaciones.

En todos los niveles es necesario potenciar la formación docente y ello va más allá que formación específica, el docente debe formarse sobre una cultura básica sólida y he aquí el óbice fundamental que enfrentamos ya que por múltiples razones se esta reclutando alumnos para formación docente de niveles socio culturales tales que sus deficiencias de partida ya garantizan un fracaso al final del proceso de formación ya que el docente egresado podrá tener una relativamente buena formación en su asignatura, pero ello no es suficiente, debe tener una cultura general básica muy buena y ella no la logra en la formación docente y no era parte del “capital inicial” con el que debería ingresar a la formación docente.

Docentes de apoyo

Desde los maestros de apoyo para educación inicial, pasando por los profesores adscriptos, los ayudantes preparadores y todos los otros docentes que realizan tareas de apoyo al docente de aula deben de profesionalizarse, titularse, pero fundamentalmente crear los cargos necesarios para brindar el servicio que se pretende. Solo a modo de ejemplo el profesor adscripto debería conocer a cada uno de los alumnos de los grupos a su cargo, conocer el comportamiento y rendimiento del mismo y comunicar a su familia inmediatamente las inasistencias y cualquier otra situación que así lo amerite. Cuando nosotros éramos alumnos, no solo hacían esto sino que si un profesor faltaba ellos dictaban una clase para que no se perdiera el tiempo, sin duda hoy y siempre la perdida de tiempo es lo más desmotivante que pueda existir para los alumnos, que con grandes sacrificios familiares y personales, tratan de educarse y si esta desmotivación desborda el  vaso de la paciencia termina en una nueva deserción, una más.

Hoy, donde los problemas son tan graves como lo es el caso de los narcóticos dentro de los centros de enseñanza, estos docentes podrían cumplir una misión fundamental pero debería haber un adscripto cada dos grupos de educación técnica o secundaria como máximo.

Personal Administrativo

Hoy, gracias a las TIC’s, es posible tener un manejo administrativo más eficiente, pero ello implica que el Sistema ANEP no solo siga trabajando con el programa ya desarrollado en secundaria sino que debería trabajarse en la historia de vida del educando desde su ingreso al sistema de tal forma de saber, sin violar la intimidad de los mismos, lo que deberá ser celosamente resguardado, los eventuales problemas de aprendizaje que ha sufrido y las medidas remediales que se le han aplicado. Toda la información debería acompañar al alumno toda su vida.

Es posible lo que planteamos solo se necesita el personal, el software adecuado y la voluntad de las autoridades de realizar verdaderos saltos cuánticos en educación y no vemos que estemos en ese escenario.

Personal de Servicio

Una de las condiciones fundamentales que debe poseer un centro educativo lo es la pulcritud, no solo por razones estéticas, sino además, por razones sanitarias. La carencia de personal de servicio es notoria en todo el sistema ANAEP de gestión pública y la falta de limpieza ofende la vista de cualquiera que concurre a un centro de enseñanza y sobre todo a los docentes y alumnos que diariamente deben trabajar en él.

Ya sea tercerizando el servicio, ya sea designando por sorteo funcionarios, se debe solucionar este problema a la brevedad. Hemos visto y vivido varias experiencias de tercerización que no han sido muy exitosas por lo que confiaríamos más en designación de personal con capacitación por parte de la institución y una supervisión adecuada del mismo.

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Ahora solo nos queda, por este año, despedirnos deseándoles a todos una muy feliz conmemoración del advenimiento del Dios Hombre, el Agnus Dei al mundo y un próspero y feliz año nuevo junto a sus seres queridos.

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