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Compañeros Intendentes

23/12/2011 Sin Comentarios

Jaime Mario Trobo

Despreciando los exabruptos pronunciados por algún compañero con perspectiva aldeana, en relación con la tarea de los legisladores que representamos al Partido, me preocupa reflexionar sobre la complementariedad imprescindible entre la gestión departamental y la nacional. Y es posible hacerlo a la luz de un episodio muy vigente, como el de la unificación de patentes, en el que los Intendentes y los Legisladores, desde sus distintas ópticas contribuyeron a la solución.

Lo primero que señalo, sin temor a equivocarme, es que si aún en la discrepancia, se hubiese practicado honestamente una línea de trabajo coordinado entre parlamentarios e intendentes el resultado sería otro, mejor aún para la perspectiva de quienes piensan que se ha llegado una buena solución. Pero hubieron muchos “ruidos”, porque nadie tiene derecho a desconocer que las competencias de los ámbitos de actuación departamental y nacional son diferentes, las perspectivas que se utilizan para analizar los temas también son variadas y es bueno que así sea.

En mi experiencia, desde una posición favorable a la solución legislativa del problema, luego de analizar el proyecto, y a la luz de sus soluciones notoriamente voluntaristas y poco cuidadosas del respeto a la institucionalidad, me vi orientado a no acompañarlo. No me animó el propósito de ofender a ningún compañero Intendente electo por el Partido Nacional, sino el de defenderlos del prepoteo habitual de este gobierno que ustedes saben que existe de verdad.

Por eso trabajé para incluir en el texto de la propuesta clausulas y aspectos que cuidaran el respeto a las formulas institucionales, que evitaran que en la solución se enquistara un nuevo aumento impositivo, que aseguraran la finalización de los procedimientos autoritarios de acoso a los automovilistas especialmente en Montevideo, que no se sometiera inconstitucionalmente a los gobiernos departamentales a ser castigados con la expropiación de recursos que les corresponden, y garantiza la Constitución luego de la reforma propiciada por el Partido Nacional en pos de la descentralización tan querida por Wilson.

La solución encontrada y anunciada en “Anchorena 2” según le llaman, es bastante mejor que la propuesta original del gobierno, aunque aún sigue siendo “clueca”, y temo que deba ser corregida en varias ocasiones aún. Los cambios que tuvo no resultan de “pedir perdón” a quien no tiene jerarquía para concederlo, si no de la presión de opinión publica y política que quienes no compartimos la formula del gobierno ejercimos, aún a costa del enojo de algunos compañeros Intendentes que no entendieron aún como es posible jugar en equipo para encarar los temas, aún aquellos en los que tenemos diferencias.

Se nos acerca 2012, un año en el que nos debemos dedicar a construir una estrategia partidaria que respetando las individualidades y perfiles, nos conduzca a ganar la próxima elección,  también a retener los Gobiernos Departamentales que ejercemos y aumentarlos. El resultado no dependerá de las zalamerías de Mujica, si no de nuestra inteligencia política para ofrecernos como alternativa con posiciones solventes, inteligentes y populares que un Partido serio debe ofrecer. El éxito no nos será concedido por la ciudadanía porque los funcionarios frenteamplistas nos elogien por nuestro “patriotismo”, sino porque lo merecemos y seamos realmente con nuestras propuestas y nuestros hombres la alternativa a la pésima gestión del éxito económico al que el Uruguay asiste. Y en esto debemos jugar en equipo los compañeros intendentes, los compañeros legisladores, en fin todos los compañeros blancos, respetándonos las competencias y complementándonos.

 

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