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Palabras en homenaje al Doctor Aníbal Durán del Campo

16/12/2011 Sin Comentarios

Gustavo Borsari

Hoy la Cámara de Representantes se apresta a realizar un homenaje al doctor Aníbal Durán del Campo, fallecido el 25 de octubre pasado.

Es un honor que este Cuerpo y mi Partido me hayan designado para exponer en esta sesión solemne.

Muchas veces realizamos en este recinto homenajes a personas  que han desarrollado su actividad en las Cámaras legislativas o en el Poder Ejecutivo.

Sin embargo, hoy estamos rindiendo homenaje a un oriental que no ocupó bancas legislativas ni cargo alguno en el Poder Ejecutivo. Esto se debe a que su larga y proficua vida está llena de contribuciones a la sociedad de su país.

La primera de ellas fue, sin lugar a dudas esa hermosa familia que hoy nos acompaña. Desde su esposa, Lucy Hontou, ejemplar compañera de ruta de toda la vida, sus 6 hijos, queridos amigos, 24 nietos y 4 bisnietos.

Su vida fue tan polifacética que, para quienes lo conocimos, no nos sorprende que hoy nos acompañen compañeros y amigos del Dr. Durán de Divisa Blanca, del diario El País, de la Facultad de Veterinaria, de Rampla Juniors, del Club Trouville, de Joventango.

Graduado de Médico Veterinario en 1945, con tan solo 21 años, realizó una formidable carrera que lo llevó a ser miembro de la Academia, como Académico Titular en su especialidad. Su contribución al país en este campo es invalorable, desde su especialización y principal actividad que lo fue en el campo de la Reproducción animal, en especial de bovinos y ovinos. Fue pionero en la introducción de la práctica de la inseminación artificial ya en 1944, antes de recibirse. Abrió, en esta disciplina, un amplio campo de actuación que dio lugar y apertura a una modernización de la forma de reproducción para nuestra principal riqueza, la agropecuaria.

Como dijera en uno de sus libros, “la misión de la profesión veterinaria es velar por la salud animal, mejorar su capacidad productiva y proteger al hombre contra las zoonosis. Uruguay, país netamente agropecuario, ha vivido y seguirá viviendo del agro y en ese contexto, la profesión tiene derechos y obligaciones para el país y su población. Sin embargo, el ciudadano medio poco sabe sobre la gravitante influencia de esta actividad profesional y lamentablemente en esferas políticas tampoco se le ha dado la importancia que merece. La carne, la lana y productos lácteos de animales cuya salud y producción es celosamente vigilada por veterinarios”.

Muy joven cursó estudios de especialización  en temas de reproducción, inseminación artificial, congelación de semen y transplante de embriones en diferentes países, como en Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, Inglaterra.

Fue Becado por la FAO en 1954 y por la OEA en 1960. Fue el último becado por el Consejo Británico en 1968, profundizando en estas oportunidades sus estudios y especialización.

Fue, más tarde, un generoso formador de las nuevas generaciones en la Facultad de Veterinaria, volcando sus conocimientos a numerosas generaciones de técnicos y veterinarios.

Fue fundador del primer banco de semen del Uruguay, BASEMCO.

Presidió la Comisión Honoraria de Leche, Delegado de la Comisión Honoraria de mejoramiento ovino, Delegado ante la Oficina de Programación y Política Agropecuaria “CIDE” del MGA.

En la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República integró su Consejo Directivo y fue miembro del Claustro.

El Dr. Durán fue, también un prolífico escritor. Escribió más de una docena de libros, más de 160 publicaciones en revistas y boletines especializados, entre ellos “Vivencia de 50 años de Profesión Veterinaria” que abarca el desarrollo de esta actividad desde 1945 a 1995.

Miembro Directivo de la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay, Fundador y Presidente de la Comisión de Reproducción e Inseminación Artificial CRIA, Consultor de la Federación Rural y de la Asociación Rural del Uruguay, Miembro Académico Titular de la Academia Nacional de Veterinaria. Nada le fue ajeno en este campo.

Y ustedes me preguntarán, qué hacen aquí los de Divisa Blanca, los amigos del diario El País, directivos de la AUF, directivos de Trouville, de Rampla Juniors?

Qué tiempo le quedaba al doctor Aníbal Durán, después de lo dicho? Por eso lo del principio, hombre polifacético, con múltiples actividades y pasiones, fue hasta el final de sus 87 años, un hombre que participó de la vida social del Uruguay al máximo.

Fue fundador junto con Washington y Enrique Beltrán de Divisa Blanca, agrupación del Partido Nacional que luchó siempre por la unidad de la colectividad. Fue un blanco doble tatuaje. Siempre lo vimos defendiendo la institucionalidad de nuestro país, siempre del lado de la democracia y la libertad. Fue, pues, Aníbal, también, un hombre político en la más pura definición del término.

Escribió el libro “Paysandú heroica”, en el cual repasa la heroica defensa del suelo patrio desde su querido Paysandú. Fue al influjo de este libro que un día me habló, un poco desilusionado, de la necesidad de hacer un recordatorio de la gesta de Paysandú y de los mártires de su defensa, que presenté un proyecto de ley junto al actual Intendente de Paysandú, Bertil Bentos, que hoy es ley nacional. El mejor homenaje que podríamos hacerle a Aníbal Durán sería ejecutar dicha ley y ponerla en práctica haciendo una ruta histórica en la ciudad de Paysandú.

Siguiendo con esta faceta más personal de Aníbal Durán, podemos hablar de otras dos pasiones que llenaron su vida. Rampla Juniors, Trouville y el tango.

Yo les confieso que no conocí persona alguna tan hincha como Durán. Era rabiosamente hincha de Rampla y de Trouville. Y cuidado con quien se le pusiera delante de su camino en un partido!  Fue dirigente  y delegado de los rojiverdes en los años 1972, 73, 78, 79, 87, 99 y 2000. Presidente del Colegio de Arbitros en los años 1986 y 87. Fue dirigente del rojo de Pocitos desde 1983 hasta 1991.

Pero yo creo que una de sus emociones más grandes tiene que haber sido cuando uno de sus hijos, mi amigo el hoy Esc. Aníbal “Chapo” Durán Hontou,  siguiendo sus pasos, llegó a vestir la camiseta de Rampla Juniors y jugar en Primera División.  Me lo imagino en la tribuna, puesto que no estuve en esa oportunidad, con sus pequeños ojos nublados por la emoción. No sé, nunca lo hablé con la familia, pero me imagino que ese debe haber sido uno de esos días imborrables en su vida.

Escribió, también, cuatro libros sobre Rampla Juniors, en una serie titulada “Apuntes para su Historia”!

Tanguero de ley, fue un cultor de esta expresión de la cultura popular rioplatense. Pero cultor no teórico sino práctico: iba a bailar hasta poco tiempo atrás a Joventango, con Lucy. Recuerdo que veía todas las semanas su programa preferido, Grandes Valores del Tango.

Fue, pues, el doctor Aníbal Durán del Campo, un gran patriota, un ciudadano ejemplar, padre de familia, abuelo y bisabuelo como pocos he visto.

Con hombres como él se ha hecho nuestra patria. Con su esfuerzo y dedicación en cualquier actividad en las que actuó, contribuyó a mejorar el Uruguay. Ojalá tuviéramos muchos Aníbal Durán, en estos tiempos difíciles que vive nuestra sociedad. Todo sería mucho mejor.

Hoy, el Poder Legislativo de la República le rinde homenaje. Hoy el Partido Nacional coloca su bandera a media asta en su memoria.

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