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Es lo que hay, valor

16/12/2011 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Ya a fines de la administración Tabaré Vázquez, y ahora con mayor frecuencia e intensidad, comenzaron a aparecer críticas contra la redacción de las leyes aprobadas en una y otra legislatura, cuestionamientos referidos a lo que se da en llamar la técnica legislativa. Las críticas que hemos podido escuchar tienen un fundamento absolutamente indiscutible porque efectivamente la redacción de muchas normas aprobadas en los últimos años padecen de defectos de redacción que dificultan su interpretación. Y crean, por ende, dificultades en su aplicación a partir del momento que una misma ley puede merecer más de una interpretación.

La primera asociación de ideas que se nos ocurre, no solamente a nosotros, digámoslo también, que es frecuente que quien verbalmente  se expresa mal, ya porque conjuga equivocadamente los verbos, no acentúa las palabras que tienen que acentuar, o emplea palabras que ni siquiera pertenecen al idioma, redacta peor aún de lo que habla. No es novedad para nadie que muchos integrantes del actual gobierno padecen ese problema, ya sea porque lo padecen nada más, ya sea porque disfrutan al expresarse en la forma en que lo hacen. Qué podemos entonces esperar cuando llega el momento de redactar las leyes.

En realidad ese problema, o ese defecto, es de simple solución si se recurre a asesores de carácter técnico,  que sin dudas los hay y muy buenos. Especialistas en el manejo del idioma, en sintaxis, en puntuación.  El punto es que hay otra causa que está pesando y mucho en el tema de la mala técnica legislativa.

Nos referimos a la forma en que el actual gobierno hace valer sus legítimas mayorías parlamentarias, y las enormes dificultades con que cierran sus acuerdos internos, sin posibilidad de modificación alguna. Mucho menos si esas modificaciones provienen de la oposición, ya sea porque se les señalan discrepancias conceptuales, ya por que se le indican errores evidentes en el contenido de las normas.

La fragilidad con que la bancada frenteamplista cierra sus entendimientos lleva, con frecuencia, a que el Poder Legislativo funcione como si fuera unicameral, vale decir, los proyectos en la segunda cámara se aprueban tal como vienen de la primera porque de otra manera los acuerdos corren riesgos de caerse, malograrse, y agudizar los enfrentamientos internos.

A tal punto ésta práctica es frecuente para la mayoría del Frente Amplio que muchas veces, advertidos en la segunda cámara de que el texto aprobado en la primera es efectivamente equivocado, tanto en los conceptos como en la redacción, en vez de corregirlos y Santas Pascuas, ¿qué creen ustedes que han inventado los legisladores frentistas?

Han inventado un mecanismo muy peculiar para intentar enmendar sus errores. Conscientes de los defectos del proyecto de ley, por graves que estos sean, los aprueban igual y simultáneamente a su aprobación, presentan un proyecto de ley corrigiendo ese error.

Fantástico. Apuran la aprobación de las leyes equivocadas, y para corregir esos errores presentan un nuevo proyecto de ley. ¿Cómo no se va a quejar el Colegio de Abogados de la mala técnica legislativa de los últimos años si suceden frecuentemente cosas como las que estamos describiendo?

Y eso que ni nos metemos en el tema del contenido de las leyes, que es gravísimo. O en la inconstitucionalidad de muchas normas, que es peor aún. Porque sabido es que para este gobierno, con su Presidente a la cabeza, la Constitución es un librito más, de relativa importancia, al que no siempre hay que considerar.

¡Es lo que hay, valor!

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