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A propósito de la CELAC

09/12/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Son cerca de una veintena los organismos que a lo largo de los años han conformado por las naciones americanas para fomentar la integración y el desarrollo.

La lista es larga y comprende desde la Comunidad del Caribe y el ALBA al MERCOSUR y la UNASUR.  En todos los casos, las intenciones son por demás compartibles, en tanto nadie razonablemente podría oponerse a instancias que signifiquen la   profundización de las relaciones económicas, comerciales entre los pueblos.  Con igual propósito, los jefes de estado de 33 países se reunieron bajo los auspicios del Presidente Chávez para conformar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, agregándose sí una nueva sigla al largo listado existente.  El acontecimiento, que será siempre recordado por el lamentable episodio de la campera que utilizó nuestro Presidente,  se encuadra en el marco de la política que Venezuela lleva adelante buscando un papel protagónico en el continente; intento en el que no ha tenido el éxito esperado a la luz de las actitudes adoptadas por Brasil.

Brasil y Venezuela se vienen disputando el liderazgo regional y poder así  convertirse en los interlocutores de la región con el resto del mundo. Mientras tanto, Uruguay mantiene la política que inauguraran el Dr. Vázquez y el Canciller Gargano de creer que los intereses uruguayos pasan por la afinidad ideológica con los gobiernos de los estados.  Así, el Presidente Mujica pretende modificar el Tratado de Asunción para que ingrese Venezuela al MERCOSUR para sortear la oposición de Paraguay.

Peligroso antecedente sería que en MERCOSUR se dejara de actuar por consenso. Paraguay tiene todo el derecho del mundo a oponerse al ingreso de un nuevo socio. Brasi,l sin ir más lejos, demoró también bastante la aceptación de Venezuela, así que los otros estados deberían o bien convencer al discorde o bien aguantarse hasta que la ecuación política interna sea modificada, pero, de ninguna manera cambiar las reglas. ¿Más importante Venezuela que Paraguay? Pueblos  hermanos son los dos. Pero, no podemos obviar  que para nuestro País y, en especial, para nuestro Partido el Paraguay tiene una importancia afectiva y política muy particular, por lo que exigimos se proceda con la prudencia y respeto que dicho nación se merece. Prudencia que, por cierto no se tuvo al reconocer al estado palestino o ante las presiones de los vecinos en el affaire Sarkozy.

El gobierno tiene la obligación de defender los intereses y derechos de nuestro País. En esa tarea podrá encontrar alguna vez estados y organizaciones que podrán ser compañeros de ruta y aliados, pero siempre serán circunstanciales y su “amistad” será durará un instante.

El Frente Amplio no lo termina de entenderlo

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