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El Poder

02/12/2011 Sin Comentarios

Jorge Martin

Cada vez es más frecuente escuchar o leer que distintas personalidades políticas, académicas, empresariales y de distinta naturaleza dentro de nuestra ciudadanía,  se preguntan quién manda en nuestro País. En realidad,  si nos atuviéramos al natural orden institucional que desde la Constitución y las leyes lo determinan, ese mando lo ejercerían los representantes públicos electos y quienes son designados por el gobierno de turno, en los cargos políticos y de particular confianza dentro del estado. Esto es así,  naturalmente,  en una nación donde el mandato del pueblo a través de los conductos naturales,  es ejercido por los representantes de los tres poderes, a saber: Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial.

Pero, aunque nos duela reconocerlo y quienes así lo entendemos nos revelamos ante lo que está sucediendo, hoy en día el poder se ha ido transfiriendo fuera de lo aquí ya mencionado, es decir del MANDATO CONSTITUCIONAL.

Pero el PODER no es sólo el mandato legal y formal,  sino las consecuencias que necesita y le depara el ejercicio del mismo a  la sociedad en su conjunto.-

Si nosotros vemos, diariamente que las consecuencias en la vida de nuestra sociedad, surge de minorías elitistas y cada vez más fragmentadas de lo que es la práctica sindicalista, ideologizada que en esencia está desvirtuando el más que legítimo derecho  a la agremiación de los trabajadores en general, tenemos que aceptar que este verdadero y actual poder ya no lo ejercen quienes debieran.

En los hechos pues, el ideologismo más puro así como también los intereses corporativistas y sectoriales que se suman con sus intereses particulares,  son los que en gran medida están “gobernando” en este momento a nuestro país.

Si nosotros tenemos buena memoria,  a través de reiterados trascendidos públicos en épocas de la dictadura y después de ella, siempre se sostuvo que aún dentro de las tenebrosas cárceles existía una sorda puja entre quienes seguían al Partido Comunista y quienes con matices más o menos profundos,  se alinearon en el Movimiento Tupamaro. Cualquiera que se detenga hoy a reflexionar sobre lo que está sucediendo,  verá que es la continuación de ese enfrentamiento en la lucha por el poder, y entenderá también porque a través de una organización férrea con estrategias claras, el Partido Comunista parecería ir dominando la escena. Con una minoría notoria en la representación política, no lo es en ese centro de poder no oficial que es el PIT-CNT. Tanto es así, que en más de una ocasión el Presidente de la República ha sido desairado ya no por sus ministros sino por el bloqueo de sus iniciativas desde la fuerza gremial.

Yo diría que,  sin ningún fanatismo ni temor a equivocarme, el poder hoy lo ejerce la “nomenklatura” criolla.

Como otra reflexión que me lleva a la comprensión de lo que manifiesto, es ver que en el parlamento se actúa por mandato en las filas oficialistas,  desvirtuando el propio ámbito en el que supuestamente la función es de análisis, de discusión, de negociaciones entre las diversas fuerzas políticas para lograr los acuerdos de los que surgen los proyectos de ley.

Se critica a la oposición, pero en que difícil situación  deben sentirse sus legisladores frente a un bloque regimentado que salvo escasas y raras excepciones, da lugar a un debate por las ideas. De todas maneras,  es necesario no claudicar y ejercer con personalidad y firmeza los derechos políticos con que los han mandatado sus votantes (la oposición), ya que por esa especie de neutralización que el oficialismo realiza del ámbito parlamentario,  se caería en el juego de lo que nosotros creemos es una verdadera estrategia político-ideológica.

Por otra parte,  en esa lucha por el poder que mencionábamos entre tupamaros y comunistas,  vemos que en el oficialismo ya ni siquiera se escuchan a los líderes o representantes de otros sectores o partidos políticos que conforman el Frente Amplio,  y apenas el grupo de Astori que viene perdiendo su mayor peso, que está radicado en el área económica, y que como un verdadero y aparente pedido de auxilio,  según la prensa de la fecha, estaría pensando acordar con legisladores del Partido Nacional el tan vapuleado compromiso electoral de rebajar el IVA.

Si alguno de los ciudadanos,  que han votado esta coalición de partidos para llegar al gobierno llamado del Frente Amplio, hoy comprenderán que salvo que sean los “sapos y culebras” con que prometió abrazarse el hoy Presidente Mujica para poder ganar las elecciones, o se equivocaron, o son Tupamaros o Comunistas.

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