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Un baño de realidad

25/11/2011 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

Estamos viviendo un momento particularmente crítico en la vida de la salud nacional, que golpea en todos los ángulos se trate de los servicios que presta el estado o de los que están en manos de operadores privados. El invento del Fonasa ha sido el factor desequilibrante, impulsado con brutal ferocidad por el gobierno anterior y ahora impulsado con mayor énfasis.

El martes pasado el Senador Heber desnudó los errores y omisiones de carácter administrativo y financiero que se viven a nivel de Asse, el organismo que tiene bajo su égida la administración de los servicios de salud del estado. Así fue que denunció 30.000, sí leyó bien treinta mil observaciones del Tribunal de Cuentas, en dos años, a los gastos efectuados por dicho organismo.

Demostró también que se realizaron licitaciones públicas sin la debida publicidad, que se prescindió del Tribunal de Cuentas en reiteradas oportunidades, que se contrató en forma digitada y con intereses extraños a la administración, todo esto lo puso arriba de la mesa el interpelante.

Obviamente, las consecuencias más graves de esa desidia, de ese abandono y falta de contralor, de esas omisiones, son de carácter sanitario. Y lo que es peor la crisis se vive y se siente en la salud pública donde se vuelvan miles de millones de pesos que no se notan, por el contrario se resiente la calidad de las prestaciones. Pero también se vive en la salud privada porque buena parte del sistema mutual no está en condiciones ni cuenta con la infraestructura necesaria para afrontar la demanda que se ha incrementada desde la incorporación del Fonasa.

La realidad desnuda entonces que el gobierno es ineficiente en los temas que más le importan y le preocupan a los uruguayos, porque a los problemas de la salud se suman las graves dificultades que se viven con la educación -que ha sido mala noticia toda esta semana pasada- y las enormes carencias en materia de seguridad.

Hay otra cara de estos problemas que nos lleva a preocuparnos más todavía. Es la forma en que el gobierno desdeña, prescinde, hace oídos sordos de la preocupación popular. La misma “sensación térmica” con la que calificaba a los problemas de seguridad, ahora la utiliza para los otros temas. Por ende, no los enfrenta ni profundiza con la dedicación que los temas se merecen y necesitan.

El gobierno necesita un baño de realidad. Ya salió empapado de la interpelación pero no fue suficiente, a tal punto que terminaron respaldando al Ministro de Salud. Necesita más, y es la gente la que se la tiene que dar, protestando, opinando, manifestando en la forma que encuentre a su alcance su desazón y perplejidad por la situación que se esta viviendo.

Los escribanos pueden dar testimonio de lo que venimos de decir. No solamente por su condición profesional que tanto los legitima, sino también por el daño que les significó su inclusión en el Fonasa y el atropello previo de haberles privado de una herramienta que les daba un gran resultado como era el Sistema Notarial de Salud. Les cambiaron algo bueno por el algo malo, impidiéndole el ejercicio de derechos constitucionales siempre amparados.

No es la situación de mayor gravedad, es verdad. Hay otros que la están pasando y sufriendo mucho más. Pero sirve para demostrar la forma en que el gobierno se encierra en sí mismo, en sus asesores y legisladores y no está dispuesto en lo más mínimo a abrirse a la realidad. De otra manera, cómo se entiende que ton tantos problemas en frente, se dedique a crearle dificultades a lo que está marchando muy bien y desde hace muchos años!!!

De allí que sostengamos la necesidad de un baño de realidad. Todos, todos, tenemos la obligación de pegarnos una zambullida en ese mundo de todos los días, para gobernar, para legislar, para sentir, para opinar. Todos, alguna vez cometimos la soberbia de no hacerlo. Bienvenido pues un baño de realidad para el gobierno que lo está pidiendo a gritos.

Es tan sencillo el tema, tan cruel en su vivencia, que cada vez que hablamos de esto la gente inmediatamente se siente identificada. Esto no hay que explicarlo, ni darle vueltas, ni buscar no o dos ejemplos. Sucede a lo largo y a lo ancho de todo el país, y se sufre a nivel de todas las generaciones, de todos los sectores sociales.

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