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Rediseño y optimización del Sistema Educativo Formal del Uruguay

25/11/2011 Sin Comentarios

Washington Martínez D’Alessandro

A partir de esta semana, y por lo menos por un par de meses, hemos de realizar entregas semanales en las que hemos de proponer cambios en el Sistema Educativo Formal Nacional. No hemos de usar la “mala palabra, reforma” que ha sido bastardeada por el continuo uso realizado de la misma y vaciándola de contenido para el colectivo nacional e incluso para el sistema político que bajo esa denominación le han metido desde la gran estafa intelectual y el más enorme listado de errores, como lo fue la “Reforma de Rama”, hasta lo que están estudiando en estos días que no es serio y que buscan una gran base política para luego “parir un mosquito”, de acuerdo a los trascendidos.

Antes de abarcar temas legales e institucionales hemos de plantear los Principios en que se debe basar estos cambios.

Principio  Cero

Lo bautizamos así, ya que debe ir antes que cualquier otro,  por más que los siguientes puedan ser más trascendentes e importantes este es absolutamente inviolable y su enunciado es: “Todos los cambios que se realicen en educación solo pueden ser concebidos, organizados y ejecutados por docentes de alto nivel y gran experiencia de aula y de gestión”.

Hay quienes dirán que es una obviedad plantear esto, sin embargo en Uruguay, esto ha sido violado sistemáticamente y cualquiera se siente en pie de igualdad para opinar sobre educación. Más aún, el Frente Amplio, históricamente, ha prostituido el tema, y hoy recogen lo que sembraron, diciendo que prácticamente todos debían opinar, una actitud absolutamente demagógica y tendiente a disminuir y socavar   el centro natural del poder, que radica en los representantes electos por el pueblo para integrar el Poder Legislativo, y para que dicho poder se corriera hacia el “poder gremial”, el cual no representa al total de los docentes y la elección de su conducción carece de legitimidad por no tener ni la cristalinidad ni la diversidad que tiene el pensamiento de la sociedad uruguaya.

Enunciar este principio en otro país sería de Perogrullo, en Uruguay es imprescindible ya que no solo la izquierda Marxista-Leninista, PC y PS, y la izquierda de la acción directa Tupamara ha sembrado, desde hace años, la creencia de que todos estan aptos para hacer propuestas sino que en general los Uruguayos, como todos creen poder opinar sobre futbol, lo mismo pasa en la educación. Se podrían dar mil explicaciones y enunciar múltiples hipótesis de porqué es así pero creemos que no vale la pena. Lo único que deben entender todos que sin los docentes no habrá cambios exitosos y que somos los únicos que podemos hacer propuestas serias y responsables ya que somos los profesionales en el tema, no solo por la formación académica sino por la diaria simbiosis con los educandos y que transcurrimos nuestra vida tratando de conjugar los lineamientos propuestos por el sistema y los verdaderos intereses de niños, jóvenes y otros ya no tanto.

Primer Principio

“Los cambios deberán abarcar al sistema en su totalidad, por lo que deberá hacerse un enfoque sistémico que abarque desde la Educación Inicial a los tres años hasta llegar a los post grados universitarios a los treinta años aproximadamente”.

Hoy, en nuestro país se supone que tenemos un Sistema de Educación Formal, y sin embargo está muy lejos de ello ya que para ser verdaderamente un sistema, por lo menos, debe tener armonía y coherencia interna y no menos importante fácil movilidad horizontal y vertical. Cuando se llega a nivel terciario, cúmplase el colmo de que prácticamente los pasajes horizontales no existen y los verticales, si bien existen, las universidades cada vez más responsabilizan de los fracasos a niveles terciarios a la pésima formación que adquirieron en los niveles anteriores, esto ha llevado a  una persistente y muy dañina lucha dentro del subsistema ANEP y el caótico y desarraigado del país real, el Sistema UdelaR y complementariamente y en crecimiento las Universidades de Gestión Privada. Dentro del Sistema ANEP se tiene dos formatos trabajando en forma paralela aunque uno este subordinado en un todo al otro. Tenemos por un lado las Instituciones Educativas de Gestión Pública y absolutamente subordinadas la Instituciones Educativas de Gestión Privada. Dentro de un único mundo tenemos dos realidades absolutamente diferentes por lo que ello en sí mismo ya constituye un serio y grave problema ya que ambas certifican niveles alcanzados y sin embargo los niveles cognitivos logrados y las destrezas adquiridas son de tal disimilitud que hoy ofende a un país que logró su cultura Democrática Republicana en la aulas que hoy ya no cumplen ni ese fin.

Por otro lado dentro del propio sistema ANEP existen tensiones terribles ya que los Consejos Desconcentrados, en función de la filosofía de la izquierda, en no tener cambios y volver siempre para atrás, no ha aceptado de buen grado la existencia del viejo Conae, de la Ley 14101 identificada con Julio María Sanguinetti, previa a la disolución de las cámaras y la formación del gobierno Cívico-Militar emergente, ni ha aceptado la Ley de Emergencia, luego de la salida institucional con la creación del Codicen. Como resultado de lo anterior, los Consejos Desconcentrados se niegan a su dependencia jerárquica del Consejo Directivo Central creando tensiones y conflictos, reales o no tanto, pero ese sistema de “mi chacrita” funciona en desmedro del servicio el cual ya se cae a pedazos sin necesidad de agregar leña al fuego.

Por otro lado la UdelaR, ultraconservadora, y casi monopólica ha trabado de una forma ostentosa cualquier intento de hacer fluidas y de beneficio mutuo las relaciones a nivel terciario. La UdelaR, con la complicidad de los diferentes Órdenes y de los sucesivos Rectores lo que más le ha preocupado es mantener una hegemonía de izquierda en su conducción hacia no se sabe dónde pero que es seguro nada tiene que ver con lo que necesita el país. Si bien les consta que la Ley Orgánica de 1958 debe ser adecuada a este mundo y este siglo XXI han preferido no tocarla no vaya a ser que en el Parlamento Nacional les puedan quitar algo del poder que groseramente han ostentado corriendo por un carril totalmente separado de las necesidades nacionales.

Aquí tenemos que entrar en el Tercer Principio que nos indica para qué educar y formar y su relación con un proyecto de país.

Pero ello queda para la próxima semana.

 

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