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Vientos y tempestades

18/11/2011 Sin Comentarios

Francisco Faig, diario El País – 15.11.11

José López, secretario general de COFE, en una entrevista reciente a este diario, dejó su sentencia recriminatoria hacia toda la izquierda en el poder: “Con Batlle teníamos más derechos”. La denuncia es dura. Porque al menos desde las elecciones de 1989, cuando se abre al Frente Amplio por primera vez la puerta del acceso al poder en la Intendencia de Montevideo, la lógica de los dirigentes de izquierda fue siempre la misma: azuzar los reclamos sindicales de forma de mellar la acción de los distintos gobiernos de los partidos tradicionales – todos tachados de “neoliberales” y por tanto, como creen los numerosos Olesker que pueblan el Frente, causantes de todos los males de la República -.

Afirmar entonces, desde un sindicato tan importante como el de COFE, que la propia izquierda vela menos por los intereses de los trabajadores que uno de esos “gobiernos neoliberales” blancos y colorados, parece una afrenta intolerable para lo políticamente correcto del militante izquierdista.

Por si esto no alcanzara, López anunció que el escenario sindical – público habrá de hacerse más difícil en los próximos tiempos. Frente a un gobierno que, según López, no cede a los legítimos intereses de los funcionarios, las movilizaciones, que ya afectaron a distintos ministerios en estos días, se multiplicarán: están previstas más ocupaciones de ministerios y piquetes esta semana, y un reclamo de todo el sector público frente a la Torre Ejecutiva.

Al observador bien informado toda esta tirantez sindical le resulta llamativa. Porque cuando a la izquierda le tocó ser gobierno, dio mucho a cambio de nada -y allí está la consecuencia, hoy, que es el desastre de la gestión en la Intendencia de Montevideo-. También, el Frente Amplio se apoyó en dejar crecer los déficits y la deuda pública, y se benefició de la excepcional bonanza internacional, para contentar a sus bases sindicales y partidarias con más prebendas y mejores salarios públicos. No obtuvo a cambio, claro está, ninguna contrapartida de mejora administrativa eficiente, sólida, de largo plazo y con objetivos claros y cumplibles.

Pero además, desde 2003 y casi ininterrumpidamente, los salarios reales, la ocupación de la población económicamente activa y, en general, toda la actividad, han crecido como nunca antes en la historia. ¿Cómo es posible entonces, tanta confrontación sindical promovida por los funcionarios públicos, que son los que más estabilidad laboral tienen en el país?

La explicación pasa por las expectativas frustradas del “giro a la izquierda” que llevó al poder a José Mujica. Esa “profundización de los cambios”, en realidad, pretendía avanzar más rápido en la consolidación de las prebendas y mejoras salariales, propias del poder frenteamplista en la Intendencia de Montevideo desde 1990, y en general, llevar a la realidad la prédica del reclamo sindical- izquierdista de estas décadas.

El discurso de Mujica les hizo creer que podían retomar fácilmente con el Uruguay benefactor del pasado, propio del Maracaná tan añorado. Pero no lo están logrando.

Importa dejar claro entonces que la actual tensión sindical es consecuencia directa, inevitable e ineludible, de todos estos años de prédica sesentista de la izquierda. Heber Gatto, en su formidable estudio de 2004 (El cielo por asalto – El MLN Tupamaros y la izquierda uruguaya), describe esa cultura sesentista. Escribe que hay que entenderla desde la perspectiva de una sociedad acostumbrada a recibir sin esfuerzo, que veía como natural cierta abundancia que más parecía un derecho a reclamar, que un arduo objetivo colectivo a construir.

La cultura sesentista, que ve con buenos ojos todo reclamo corporativista- sindicalista, azuzada por la izquierda, irresponsablemente y durante décadas, es la que sigue legitimando, al día de hoy, los fuertes reclamos de COFE.

Pero lejos de enfrentarla, el Frente Amplio ha construido, en todo este tiempo y desde allí, su amplia base electoral urbana. Fueron aquellos vientos discursivos los que trajeron estas tempestades sindicales.

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