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Economía poco productiva y de poco valor agregado

18/11/2011 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

Cuando los economistas o quien ocupa circunstancialmente el sillón del Ministerio de Economía y Finanzas hablan de Economía, refieren al gasto público, al déficit fiscal, al nivel de salarios, a la recaudación de impuestos, al endeudamiento del Estado, sea  doméstico o externo, al tipo de cambio, al control de la inflación, al nivel de actividad, y a la tasa de interés.

Felizmente la herencia del Partido Nacional y del Partido Colorado le ha permitido a la coalición frenteamplista y a los dos gobiernos cívicos-sindicales mantener la imagen y el status internacional de “país buen pagador” aunque la cataloguen de herencia maldita.

Ahora bien, cuando los economistas hablan, muy pocas son las personas que los entienden.

Doña María que realiza sus compras diariamente y ve las subas de precios alejadas de las estadísticas oficiales, o el trabajador que por hacer algunas horas extras más en el mes se lo castiga con el impuesto a los ingresos (IRPF) y se desalienta por ello, o cuando los hijos de ambos asisten a la escuela y liceo público y son actores pasivos de una enseñanza en franco deterioro, de peleas constantes entre las autoridades, de falta de liderazgo y de exigencias mínimas para ser incluidos en el mundo desarrollado, algo anda mal en economía.

Para combatir la desigualdad en todas sus manifestaciones, se debe erradicar la utilización intensiva de la mano de obra en actividades con muy poca innovación y de escaso valor agregado como la construcción, el turismo y los servicios. Hay un déficit histórico de recursos humanos calificados y en formación y no se aprecia sea una meta económica para su desarrollo. Cuando las mejoras se atienden sólo con mayores recursos,  sin la exigencia de alcanzar objetivos específicos, nos encontramos con una inversión estancada junto con su productividad.

La política económica descontrolada de la coalición, en cuanto a la dirección de la economía real, ha puesto al Uruguay y a sus habitantes ante la mayor dependencia histórica del capital extranjero que otrora combatieran. Bancos-agricultura-ganadería-pesca-frigoríficos-curtiembres-químicas- alimentos-call centers-celulosa-forestación, etc., se han constituido en empresas dirigidas desde el exterior para responder a estrategias de rentabilidad ajenas a la evolución real de la economía.

La gran dependencia del capital público con las asociaciones privadas y las decisiones políticas vinculadas a infraestructura, política del suelo y urbanística, facilidades fiscales y financiamiento externo del sector público no permiten un mayor peso a la actividad industrial. Al contrario, facilitan e incrementan el abultadísimo déficit comercial donde las importaciones no paran de crecer.

La concentración de las rentas en una proporción cada vez más pequeña de la población residente y no residente -propietaria de las empresas extranjeras- es lo que ha permitido que creciera el negocio bancario y generara mayor endeudamiento en  las familias, los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios, justamente aquellosu7y que dice defender el gobierno.

La recaudación del Estado se consigue mediante los impuestos. No todo el mundo paga los mismos impuestos. La Reforma Tributaria que suponía  un sistema justo y progresivo fue sólo en teoría y en profusos discursos en su defensa, pero en la práctica, la mayoría de los ingresos provienen de la imposición al trabajo, sobre los asalariados que sólo tienen su sueldo como única fuente de ingresos y no sobre las rentas del capital. Los ingresos más elevados y el capital pagan menos impuestos que antes de la reforma.

¿No es  hora de realizar actividades con alto valor agregado como la generación, distribución y exportación de energías renovables,  innovación en nuevas tecnologías para aumentar la productividad nacional, incrementar la actividad cultural hacia el exterior disminuyendo los eventos de consumo interno y político propios de la coalición, aumentar las empresas de creación de ocio como video-games, electrónica, audio-video, cursos a distancia, enseñanza de idiomas, creación de centros universitarios especializados para Latinoamérica, reciclaje y medio ambiente, agricultura, servicios sociales, cuidados médicos de alta tecnología y tecnología espacial?

Si no consensuamos salidas productivas de alto valor agregado y productividad es probable que dentro de algún tiempo tengamos que oír al FMI y otros acreedores internacionales solicitándonos reformas y ajustes inconvenientes para la población.

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