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Miedo e improvisación

10/11/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

La ratificación, por la Cámara de Senadores, de la Decisión Nº 18/11 “Funcionamiento del Parlamento del Mercosur”, promovida  por el Consejo del Mercado Común en Asunción, República del Paraguay, el 28 de junio del presente año es una mala decisión. Lo es por razones por varias razones. La primera y más evidente es que Uruguay profundiza un camino equivocado.

El Parlamento ratifica la resolución en cuestión, además, en el peor momento y de la peor manera . Cuatro días habían pasado desde que se conocieran las declaraciones del Presidente de Francia que tomaron a nuestro País por sorpresa, cuando todo indica que la Cancillería debería haber sabido lo que se estaba tramando, sobre todo teniendo en cuenta el papel jugado en todo esto por la Argentina.

Entonces, a cuatro días de que Uruguay fuera amenazado de manera indignante, cuando Uruguay se lo amena con eliminarlo de la comunidad internacional, sea lo que sea que eso que eso quiera decir, alegremente se sigue como si nada. Lo más triste, es que  todo indica que nuestros vecinos tuvieron que ver con las declaraciones del presidente  Sarkozy.

Haciendo caso omiso del agravio recibido el gobierno, rápidamente, se apresura a ratificar el asunto del Parlamento del Mercosur, y, a aprobar un tratado de cooperación e intercambio de información con  Alemania.  El Frente argumentó que la inclusión en el Orden del Dìa de dicho asunto había sido una casualidad. Si damos por buena esa posibilidad, lo que las circunstancias en tal sentido indicaban era que el tema  no debió tratarse. El Partido Nacional insistió por todos los medios para que se procediera en ese sentido, enviando la señal de que a los parlamentarios uruguayos no se los lleva a los ponchazos.  La otra opción, la de que se incluyó el punto en el Orden del Día para demostrar que Uruguay no es un paraíso fiscal ni lo quiere ser, nos negamos a creerla ya que demostraría una carencia absoluta de dignidad.

Como decíamos, entonces, a la aprobación del tratado de cooperación con Alemania se agrega, al día siguiente, la aprobación de la continuación del PARLASUR, aceptándose un camino que nos conduce a que los parlamentarios de cada estado se elijan guardando proporcionalidad con la población de cada estado.  En buen romance, Uruguay quedará supeditado a la voluntad de Argentina y Brasil, consolidándose así una tribuna para que se luzcan nuestros  socios, los mismos que dieron manija para que los “poderosos” nos amenazaran. Los mismos socios que ni siquiera abrieron la boca para defender a una patria americana amenazada por los estados màs poderosos del mundo.

Así, a contrapelo de toda razón y tradición, con miedo, improvisando  y tolerando amenazas  conduce el Frente Amplio la política exterior uruguaya.

 

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