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Tomate una, que Juan Pueblo paga

04/11/2011 Sin Comentarios

Verónica Alonso

La semana pasada presentamos en la Cámara un informe que reúne una serie de propuestas concretas y posibles para combatir el consumo abusivo y problemático del alcohol, dirigido especialmente a los más jóvenes en nuestro país.

Esto que venimos proponiendo hace ya un tiempo, surge de nuestra preocupación no solo como legisladora, sino especialmente como ciudadana y como madre preocupada por los efectos nocivos que genera una droga lícita y socialmente aceptada como es el alcohol.

Queremos aclarar, que nuestras recomendaciones no pretenden promover la abstinencia ni la prohibición. Hecha esta salvedad, queremos decir también que no encontramos razones para negar los efectos nocivos de drogas como el alcohol tanto a corto como a largo plazo, especialmente en edades tan tempranas.

En nuestro país, lamentablemente las pautas de consumo han cambiado y hoy empiezan a consumir los chiquilines desde los 12 años. Y lo más preocupante aún, son los datos obtenidos por la JND (Junta Nacional de Drogas) donde 1 de cada 3 estudiantes de secundaria  de instituciones públicas y privadas, de 13 a 17 años han tenido en los últimos 15 días algún episodio de intoxicación aguda con alcohol. Esto es mucho más que una borrachera, porque significa que muchos de ellos debieron ser atendidos en una emergencia médica.

Estos datos que se empiezan a normalizar, deberían tener ocupado al gobierno para buscar disminuir estos episodios, intentando reducir tanto la demanda como la variada oferta que induce al consumo del alcohol en nuestro país. De allí que le hemos venido planteando al gobierno que es imprescindible que inicie cuanto antes una politica de prevención,  de educación, de restricción y control al consumo del alcohol.

El gobierno, que viene anunciando desde hace tiempo una política nacional de Alcohol, debe iniciarla de una vez por todas y no solo anunciarla como lo viene haciendo desde el pasado año.

Sin embargo, nosotros creemos que el gobierno está muy lejos de iniciar acciones para reducir el consumo, porque si realmente tuviera la voluntad política de iniciarla debería empezar por ser coherente.

Y para ello tendría que eliminar el subsidio a la cerveza nacional, a través del cual la Empresa Ambev, que produce todas las cervezas nacionales, recibe aproximadamente U$S 13 millones en concepto de subsidios por parte del Estado.

¿Es coherente  proponer una política de alcohol, mientras se mantiene un subsidio a una empresa multinacional,  monopólica en el mercado y que representa el 100% de la elaboración nacional, además de ser la principal en la región?

El gobierno no explicó los fundamentos de ésta costosa medida,  pero resulta más difícil de entender cuando no se observa que la empresa esté en riesgo, sino todo lo contrario. No es que me oponga a todo tipo de subsidio. Para nada. Pero me cuesta aceptarlo cuando subsidiamos un bien de consumo no esencial , cuando el monto no es razonable y cuando subsidiamos a una empresa que difícilmente lo necesite. Una cosa sería subsidiar la leche, el pan, pero me niego a aceptar que subsidiemos la producción de la cerveza.

Mientras que en otros países, como Colombia,  se pagan impuestos adicionales por la cerveza, en países como Uruguay el gobierno la subsidia con el dinero de todos los contribuyentes.

En el “pais de primera” del Frente Amplio hay subsidio a la cerveza que pagamos todos los ciudadanos, mientras se atiende mal y tarde a la cantidad de jóvenes vulnerables, excluidos por drogas como la pasta base en nuestro país.

Yo quisiera ver al gobierno promoviendo politicas sensatas. Por ello, desde nuestro lugar, hacemos un llamado urgente al gobierno para que reaccione y actúe en consecuencia, con hechos y no con palabras.

¿No será hora de empezar a dar señales claras y coherentes?

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