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Desacato por Ricardo Puglia

03/11/2011 1 Comentario

Ricardo Puglia

El 25 de octubre de 2009, el 52% de los votantes – 1.200.000 ciudadanos – le dijo NO al programa y al gobierno del Frente Amplio y votó a favor de mantener la Ley de Caducidad -que también obtuvo 1.200.000 votantes, o sea, el 52% de los votos emitidos dijeron NO a su anulación.  En 1989, el 57% de los votantes también dijo NO a su derogación.

Y ahora, la actual mayoría Parlamentaria del co-gobierno cívico-sindical (Frente Amplio-Pit Cnt) que con tan sólo el 47,96% de los votos alcanzados en 2009, desacató las decisiones del soberano en busca de revancha y revisionismo. El perdón y la amnistía que han sido en la historia de la humanidad los instrumentos que permitieron la pacificación de los pueblos y su convivencia entre unos y otros a pesar de las ideas, en Uruguay no se aplica.

Al Frente Amplio – Pit Cnt, sólo le interesa su pensamiento único, su forma de ver el mundo y los principios auto sustentados no avalados por el soberano en las urnas. El presidente ha dicho que Uruguay podría alcanzar el estatus de país desarrollado en unos siete u ocho años y se equivoca. Un gobierno que no respeta la voluntad del soberano no puede entrar al exclusivo club de los países desarrollados. Cuando Dinamarca dijo NO al acuerdo de Maastricht, su gobierno por ley no impuso el Euro. Respetó la decisión soberana.

Cuando cayó el Muro de Berlín, los socialistas y comunistas, (marxistas- leninistas), se dieron cuenta que la vida no era sólo pelo largo, barba y el puño izquierdo elevado y en su reciente viaje a Berlín, el presidente Mujica, lo ha podido comprobar.  Un pueblo dividido por el totalitarismo soviético por décadas, hoy se ha integrado económica, social y espiritualmente en la comunidad líder de Europa. El modo de vida lo determina el pueblo y no los gobernantes.  Pretender cambiar la estructura de la sociedad a través del poder de turno no puede más que provocar pérdidas futuras y divisiones que derrumbarán estatuas y monumentos.

En 2009  también votamos la Papeleta Blanca – Voto Epistolar – y el 63% del total de los votos emitidos, – 1.442.332 ciudadanos – dijeron NO a la oferta del Frente Amplio.

También el poder sindical que co-gobierna le dijo NO a las profundas reformas que la mayoría de los uruguayos han visto como necesarias para mejorar los servicios públicos, reducir la burocracia y los costes de funcionamiento del estado que nos llevan al pago diario de altísimos impuestos.

Los países con niveles más altos de gasto público y altas tasas impositivas niegan a los individuos los frutos de su trabajo. Un gobierno que se expande en funcionarios y olvida la calidad y la eficacia de su gestión nos empobrece. Y ahí sí, el co-gobierno respetó la opinión de los socios que no son mayoría y ya no se habla de la tan comentada Reforma del Estado.

Tampoco se habla del Consejo Nacional de Economía, panacea del vice-presidente cuando creía en el poder de los soviets y la implantación de la economía marxista en estas latitudes.

Sin embargo, la izquierda progresista se ha encargado de enterrar las estructuras en que se fundamenta el proceso educativo: “esfuerzo, disciplina y rigor académico”.

Están contra la pena de muerte, y defienden el aborto y la eutanasia; hablan de tolerancia, pero no soportan la disidencia;  proclaman la libertad pero su pensamiento único induce a someterse por la fuerza o ser tratado como proscrito. Afirman que la ideología es primordial y exhiben lo que llaman principios y valores de la izquierda pero son capaces de pactar hasta con el mismo diablo y abrazarse a las culebras, renunciando a las ideas, con tal de alcanzar o conservar el poder.

Son anticapitalistas y antiyankis, pero cuidan con esmero los intereses de la burguesía y de las élites más poderosas y hasta confiesan haber pedido ayudas bélicas a sus enemigos de siempre. Sienten pánico a las estadísticas, los datos y las cifras, porque ponen de manifiesto sus carencias y contradicciones, y porque les impiden manipular y disfrazar la realidad.

Utilizan el dinero público para generar clientelismo y sumisión, evitando que la sociedad civil cumpla su vital papel de contrapeso del Estado. Han invadido los espacios de la sociedad que necesitan desarrollarse en libertad como las universidades y los sindicatos asociándolos a la cultura del poder.

Bajo la izquierda progresista, el Estado no para de crecer y su cultura superficial y totalitaria debilita a la Patria.

1 Comentario »

  • fernando pintos :

    Existen izquierdas inteligentes, que son las menos. Y existen izquierdas estúpidas, que son las más. Lamentablemente, el subdesarrollo mental que agobia la geografía latinoamericana (de Norte a Sur y de Este a Oeste), y que lo hace con mucha más fuerza que el peor de los tsunamis, ha provocado que casi todas las izquierdas de este lado del mundo sean retrógradas, subdesarrolladas, estúpidas, obcecadas, mentirosas, sibilinas, lloronas (más que nada lloriqueístas, lo cual significa llevar la actividad del lloriqueo a una especie de retorcido virtuosismo) y falaces … ¡Harto falaces! Ahora bien: si se convocara un concurso entre todas las izquierdas retrógradas del subcontinente latinoamericano, con el propósito de designar y premiar con bombos y platillos a la más absurda y subdesarrollada, tengo plena confianza en la izquierda uruguaya para alzarse con el campeonato y todos los demás trofeos en disputa. No cabe la menor duda: son insuperables como trogloditas y cavernarios.

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