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La quieren callar

28/10/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

El liceo Bauzá está otra vez en la atención pública.

La semana pasada fue porque el Ministro del Interior la denunció ante la ANEP por ofender a policías y mentir. ¡Nada menos! Esta vez, desde el Poder Ejecutivo, se la acusa de revoltosa y de generar malos climas.  Se afirma que sus apariciones públicas no le hacen bien a la educación porque polarizan la opinión pública. Con malos ojos se ha visto que genere hechos que producen conflictos como, por ejemplo, cerrar el liceo.

Tampoco se aceptan sus comentarios acerca de la capacidad de estudio de los estudiantes. Al tiempo, se sostiene que los liceos tienen autonomía a través de los consejos en los que participan padres, alumnos y profesores, lo que constituyen espacios de poder que deben, por ellos, ser ocupados.

Estas declaraciones son increíbles porque, explícitamente, se pretende quitar del centro de atención lo que debería ser la única y principal preocupación del Gobierno.

Positivamente sabemos que lo que está diciendo la Directora del Bauzá es el sentir  compartido por muchos otros docentes y funcionarios de la educación pública y privada.

¿Es tolerable que los jóvenes sean asaltados cuando van al liceo? ¿Puede la sociedad cerrar los ojos cuando los profesores viven con el temor constante de ser agredidos? ¿Pueden las autoridades pretender acallar la voz de una Directora que dice lo mismo que dicen, por ejemplo, los padres, alumnos y profesores del Liceo 40?

La Directora también molestó con sus comentarios respecto a la formación de los estudiantes. ¿Qué es lo condenable: el nivel educativo o que públicamente se hable de ese bajo nivel educativo? ¿Es o no cierto que la tendencia es la flexibilización para que las estadísticas mejoren? ¿Acaso no se vienen modificando los criterios de evaluación y de aprobación en el sentido de que sean menos exigentes?

Si miramos en el sentido del “clima educativo” es un dato de la realidad que existen serios problemas de falta de respeto a los profesores y directores. Se tiene miedo a que estos ejerzan su natural autoridad, diseñándose sistemas que terminan poniendo en duda la palabra y conducta de profesores y directores. Y estos, en muchas ocasiones, como también sucede en la escuela, terminan por mirar para otro lado ante el temor de que cualquiera –alumno o padre- los acuse de autoritarios y deban enfrentar largas explicaciones.

Las autoridades parecen querer poner estas cosas debajo de la alfombra.

Su razonamiento es que, cuanto menos se hable de asuntos puntuales, cuanto más se hable de generalidades, más fácilmente las responsabilidades se pueden diluir. Mas, la realidad es la realidad y rompe los ojos.

Cuando en el Parlamento se inquiere al respecto las autoridades responden indicando que se está trabajando en tal o cual plan, o que se creará una comisión para que estudie tal o cual solución. Por supuesto, cada una de esas cosas implica un aumento del presupuesto, contrataciones, oficinas, etc.

La Directora del Liceo Bauzá tiene la valentía de animarse a decir lo que nadie dice. Las autoridades están molestas, pero no desmienten sus afirmaciones. No han dicho que está equivocada y que es mentira que las exigencias han disminuido o que la inseguridad no existe. Y, como no pueden desmentirla, buscan callarla.

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