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La formación política

21/10/2011 Sin Comentarios

Mariana Cabrera

Si bien quienes estamos en un partido de oposición solemos escribir generalmente sobre temas relacionados a la preocupante realidad actual que nuestra sociedad está sobrellevando, intentando aportar soluciones o iluminar un poco la oscuridad con la que se tratan los temas, he decidido por esta vez cambiar un poco los aires, y entonces optar por agradecer, como me lo han enseñado con el tiempo. En primer lugar porque lo considero necesario y porque al fin y al cabo no vienen mal algunas palabras positivas…

El pasado sábado 1 de octubre, algunos jóvenes del Partido Nacional, fuimos invitados a un seminario que está principalmente orientado al liderazgo y a la formación de dirigentes políticos, acuñando diversos métodos. El mismo incursiona en temas que necesitan un exhaustivo análisis, una búsqueda responsable de información a los efectos de generar opiniones que surjan de una base fundamentada y lo bastante neutral como para entenderla y posicionarse respecto a cuestiones diversas tales como la historia reciente, las instituciones, la democracia y los partidos políticos.

Definitivamente no considero necesario relatar minuciosamente cuáles fueron las actividades realizadas, porque esto no termina siendo lo esencial. Sin embargo, voy si a enunciar mis agradecimientos al Partido Nacional, y su emprendimiento de querer integrar a los jóvenes en la política, de enseñarnos naturalmente, de dejar que aportemos con proyectos y opiniones y de brindarnos nuestro espacio de colaboración. Es real que somos nosotros mismos quienes añoramos con un país diferente, quienes queremos una realidad distinta a la que estamos sometidos actualmente y quienes al fin y al cabo necesitamos lo suficiente para defender nuestros intereses ideológicos.

Tiempo atrás, una de las dificultades que encontrábamos cuando con los distintos jóvenes del partido reflexionábamos sobre las estrategias y argumentaciones que necesitábamos a la hora de asumir un intercambio de ideas con una persona opositora a las nuestras, era; valga la redundancia, la falta de argumentación reflexiva que pudiera demostrar los ideales con los que contamos y que lograra defender nuestro Partido, nuestras ideas, y que por sobre todas las cosas supiera decir por qué no nos adherimos a otras…

La falta de herramientas nos preocupaba, pero no era la falta de herramientas sin sentido y teñidas de represalia, esas que entran en el juego del reduccionismo y la mediocridad, eran herramientas inteligentes, cargadas de valores morales, históricos, reales, a las que queríamos acceder responsablemente.

La verdad es que hoy, en tiempos en los cuales la juventud ha sido bastante influenciada por esos convencimientos poco críticos de fanatismos irracionales que sumergen a cualquiera, resulta ser más que importante que aquellos que nos arriesgamos a asumir una idea que nos compenetra, tengamos la oportunidad de generar los argumentos necesarios para hacerlo de una forma sensata y pura, refutando con el verdadero convencimiento que nos permite reivindicar nuestros valores nacionalistas.

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