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Laura Pollán por María Julia Pou

20/10/2011 Sin Comentarios

MarÍa Julia Pou, El País – 19.10.11

El 15 de octubre murió en La Habana Laura Pollan, la Presidenta de las Damas de Blanco. Había nacido en Manzanillo en 1948 y era profesora de Literatura pero abandonó su vocación de enseñar cuando el régimen de Castro lanzó una redada de represión contra la oposición. Llegaba la “Primavera Negra” a la isla, episodio llamado así pues llevó a la cárcel a 75 prisioneros de conciencia, entre los que se contaba Héctor Maseda, esposo de Laura Pollán.

Desde marzo de 2003 las mujeres familiares de aquellos presos formaron un movimiento que en 2005 recibió el Premio Sajarov del Parlamento Europeo a la libertad de conciencia. Se trata de mujeres que, vestidas de blanco como símbolo de paz, marchan por La Habana portando gladiolos blancos como única arma para reclamar la libertad de sus compatriotas.

Estas mujeres que manifestaban pacíficamente por la Quinta Avenida de la capital de la isla y se daban cita en la iglesia de Santa Rita fueron objeto en varias ocasiones de “actos de repudio” que no es otra cosa que el acoso y hostigamiento contra los disidentes que se practica allí por parte de seguidores del régimen castrista. Uno de los episodios más violentos que sufrieron tuvo lugar en 2010, dos meses después que falleciera en la cárcel, luego de una huelga de hambre en prisión, el preso político Orlando Zapata.

Fue tan grande la persecución y el hostigamiento de que fueron objeto que provocó que el Cardenal Jaime Ortega intercediera por ellas ante el gobierno cubano. Como resultado de estas gestiones comenzaron las excarcelaciones de los 75 presos políticos, proceso que finalizó a principios de 2011 pues los últimos en salir fueron los que se negaban a ser liberados si la condición era exiliarse. Entre ellos estaba, luego de 8 años de cárcel, el marido de Laura Pollán que no estaba dispuesto a tener que entonar con añoranza “Cuando salí de Cuba…”

Pero no terminan aquí las vicisitudes de estas heroínas cubanas. El 8 de septiembre de este año, Laura Pollán fue detenida y arrastrada por el régimen y pocos días después sufrió un nuevo “repudio” cuando se llevaba a cabo una reunión en su casa.

Esta mujer que demostraba a diario su fortaleza sufría de diabetes, dengue y estaba afectada por un virus respiratorio. Solamente la muerte logró que no pudiera marchar más por las calles de La Habana pero lo seguirán haciendo sus compañeras de ideal.

Queremos destacar esto pues nos deja una enseñanza importante: esas mujeres no luchan sólo por sus familiares sino que cuando con sus manos forman como final de las marchas la letra “L”, están luchando por la libertad de todos los cubanos, incluidos los partidarios del régimen, muchos de los cuales ni siquiera conocen lo que eso significa, lo esencial al ser humano que es la libertad” en toda su extensión imaginable”.

En momentos en que alrededor del mundo hay “indignados” y que no siempre protestan de forma pacífica -en países democráticos que se lo permiten- ni nos cuentan la verdadera propuesta que persiguen, estas mujeres cubanas nos dan una lección de justa, serena, pacífica y solidaria indignación.

 

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