Portada » Actualidad

Lo que oculta la UDELAR

14/10/2011 Sin Comentarios

Richard Eduardo Robert Silva

El Hombre libre- que nace a la historia humana con el Liberalismo, o con el Neoliberalismo como les gusta llamarlo ahora a los “mejores”- se distingue del esclavo por dos cualidades fundamentales, a saber:

1) el hombre libre ha obtenido del estado el reconocimiento y la tutela de sus inalienables derechos civiles y políticos y

2) dispone libremente de su patrimonio personal.

Conviene aclarar que los “mejores” son aquellos que transcurren por la vida convencidos de que poseen una cualidad ética superior a la de los humildes mortales que pertenecen a otros partidos. En el fondo sólo se trata de una máscara hipócrita que emplean para autojustificarse y no rendir cuentas a sus propias conciencias de los crímenes y desfalcos que constituyen la esencia de su acción.

Conviene aclarar también que Liberalismo y Neoliberalismo son términos que tienen idéntica matriz filosófica y son -en el fondo- una sola y misma cosa. El Neoliberalismo es el rescate que se produce en la posguerra de las viejas ideas liberales denigradas y atacadas por los colectivismos.  Y esto es así más allá de todos los trasnochados devaneos de los intelectuales esclavistas posmodernos!

Los colectivismos son aquellas filosofías políticas que sustentan que el hombre existe en función de lo colectivo, de lo social. Que el hombre tiene un valor secundario en relación con lo social. Expresiones de estas filosofías se dan tanto a la izquierda como a la derecha del estado liberal-democrático. A la derecha tenemos, por ejemplo, el fascismo corporativista del Duce o el nacional-socialismo de Hitler. A la izquierda encontramos regímenes como el de los soviets rusos o el mayorazgo castrista de Cuba.

Todos estos regímenes tienen en común su desprecio por la persona humana, en procura de determinados objetivos colectivos o sociales, de cuyo trámite y cumplimiento -por otra parte- tampoco dan garantía alguna. De hecho, todos estos regímenes han aplastado los DD.HH para obtener -según ellos- la prosperidad del pueblo, y lo real es que han hundido a sus pueblos en la miseria más pavorosa al punto de que en China, el arroz, se llegó a cosechar grano a grano, manualmente. Valga como ejemplo éste, y los 3.000.000 de muertos por hambruna que originó la “revolución cultural” de Mao en la China socialista.

Otro tanto ocurre con los derechos fundamentales de las personas los cuales resultan arrasados y devastados por un plan de gobierno que incluye para su realización el cumplimiento de esta felonía.

Por supuesto que estos regímenes totalitarios sólo son viables bajo el imperio de la fuerza. No existe en ellos rastro alguno de soberanía popular ni de elecciones burguesas (la pluriporquería como le llama el inefable Fidel Castro).

Y aún a pesar del control social ejercido hasta límites que superan la insanía, estos regímenes han caído solos, como castillos de naipes corroídos por la ignominia y el oprobio, dejando al descubierto la cara del horror más espantoso, que ni siquiera a los hipócritas defensores de estos infiernos les deseo…
 
El liberalismo es la expresión de una filosofía que pone en primerísimo lugar a la persona humana. Lo social importa y se realiza en función de privilegiar y concebir al hombre “como un fin en si mismo” y no como un engranaje al servicio de los intereses del estado.

Los DD.HH que son el epítome por antonomasia de la filosofía liberal-democrática encuentran, entonces, como obstáculo para su desarrollo dos enemigos fundamentales:

1) el socialismo de derecha o “fascismo” que conculca los derechos políticos dejando subsistentes los derechos patrimoniales, y

2) el socialismo de izquierda que constituye a lo largo de la historia humana la más aplicada, constante y perfeccionada máquina de esclavizar, el peor enemigo del Hombre libre y de las Libertades ya que no sólo conculca las libertades civiles y políticas sino también las libertades patrimoniales, de lo que resulta un régimen en el cual el hombre goza de un estatuto jurídico similar al de las vacas o las ovejas. (Se lo alimenta mínimamente como para que pueda trabajar, se lo protege de enfermedades que pudieran menguar su rendimiento, se lo explota con alevosía, y se lo ejecuta sumariamente si ello conviene al interés y a las necesidades del “Jefe”).

 

Envíenos su comentario

Agregue su comentario, o trackback desde su sitio. También puede suscribirse a estos comentarios vía RSS.