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Las compras del Estado

14/10/2011 Sin Comentarios

Francisco Gallinal

La Rendición de Cuentas pasó por el Senado sin gloria y sin pena, sin merecer mayor espacio en los medios de difusión que no le otorgaron –en buena parte con razón- importancia. Debo agregar que a nosotros mismos, quienes trabajamos en la Comisión correspondiente en representación del Partido Nacional, nos causó tedio y largo se nos hizo su tratamiento.

Sin embargo hay un tema que sí va a llamar la atención en el día de mañana y provocar más de un dolor de cabeza, como es el del nuevo régimen de compras del Estado, sin dudas el capítulo más importante de los 300 artículos aprobados, capítulo que desde luego no contó con ningún voto de representantes de la oposición.

No lo votamos en primer lugar porque la forma en que se elaboró el proyercto nos parece una falta de respeto a la nueva integración del Tribunal de Cuentas. Menudo trabajo nos dio, a todos los partidos políticos, alcanzar un entendimiento que nos permitiera –después de muchos años- lograr una nueva representación en el organismo de contralor más importante que tiene el país. Con un Presidente particularmente versado en los temas de su competencia, que desde el primer día puso sus conocimientos a disposición para encarar una nueva ley orgánica del Tribunal, y un nuevo sistema de compras del estado.

A la luz de estos acontecimientos, haber aprobado una ley de compras ya no solamente prescindiendo en el origen de la opinión de los nuevos Ministros, sino además después que hicieron llegar su opinión y fundamento, haber aprobado normas con las que aquellos discrepan abierta y manifiestamente, desde ya que es un contrasentido y un pecado original que ésta ley va a cargar de por vida.

¿A qué santo nos metimos a negociar ardua y generosamente, todos los partidos, si resulta que después el gobierno termina haciendo oídos sordos a una Institución en la que además tiene su buena representación propia? Representación que comparte en un todo el muy buen documento que el Tribunal hizo llegar al parlamento.

Pero además la futura ley es inaceptable en su contenido en un tema de tan alta sensibilidad como es el de las compras. Si en algo vale la pena y corresponde ponerse de acuerdo para darle tranquilidad a todos, es en el sistema que regula la forma en que el Estado gasta sus recursos, en particular cuando se trata de comprar, adquirir, con todas las complejidades que el tema abraca.

Alcanza con señalar que la nueva normativa, que ha de aprobarse en Diputados en pocos días y entrar en vigencia a partir del próximo año, deroga el principio fundamental que desde siempre reguló esta materia, el principio de que la “Licitación” es el instrumento base y principal. A partir de enero será la licitación, “y todo otro procedimiento competitivo”, sin mayores especificaciones. Es decir que tanto vale una licitación como una mera cotización de precios, sin dudas también competitivo aunque para nada garantista.

Los integrantes del Frente Amplio dan la impresión de haber  llegado a la temeraria conclusión de que van a ser gobierno por siempre, van a tener mayorías parlamentarias por siempre, y por ende al momento de gobernar están dispuestos a prescindir de la oposición, de sus propios representantes en el Tribunal, en fin, de todo lo que se oponga.

Bueno, si han sido capaces de prescindir de la opinión popular expresada a través de plebiscitos convocados por ellos mismos, son capaces de cualquier cosa.

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