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¿Una Ley de Emergencia para la Educación?

14/10/2011 Sin Comentarios

Silvio Previale

En una extensa jornada que comenzó sobre las 9 de la mañana y finalizó casi 12 horas después el Senado de la República recibió el pasado 11 de octubre a las autoridades de la Educación y del Ministerio de Educación y Cultura, para iniciar un nuevo debate sobre la Educación que sin lugar a dudas está en crisis.

La propuesta, iniciativa del Partido Nacional a través del Senador Jorge Larrañaga, pone sobre la mesa la necesidad de un nuevo debate educativo, o en realidad un debate serio, en el ámbito que debe ser debatido, entre los representantes electos, en uun sistema democrático-representativo.

Hemos leído la propuesta de Ley con referma de la Ley 18.437 (Ley General de Educación), con lo que coincidimos plenamente, y nos hace meditar sobre que la actual Ley de Educación, esté necesitando tan urgentemente algunas reformas y que estemos pensando en contenidos y propuestas no establecidas en esa Ley, determina el título que hemos elegido. Sin lugar a dudas, la Educación Pública Uruguaya necesita de una Ley de emergencia que subsanar lo que la actual Ley ha dejado por el camino. Pero sustancialmente, pensemos que mas allá de la normativa legal, las actuales autoridades de la enseñanza han fallado no por la norma en sí misma, sino por la falta de una gestión planificada y acorde a los intereses del Siglo XXI.

Que los docentes, en especial de la enseñanza media, deben de dejar de ser “docentes taxi” es una realidad planteada ya en las propuestas del Partido Nacional en las instancias electorales previas al período 2005-2010, reiteradas en las pasadas elecciones como propuesta formal para este período. No desconocido por docente alguno que en esta situación, sumada a la necesidad de acumular horas de clase en pro de un salario digno y necesario, es el problema principal del “ausentismo docente”.

Que necesitamos un golpe de timón en la educación, ya no queda duda y tal vez, el darnos una Ley que reforme a la actual en menos de un lustro de vigencia, sería la solución, pero confirmaría lo que en alguna oportunidad hemos planteado de los algunos de los contenidos en la actual Ley no condicen con la realidad de la educación y sus verdaderas necesidades. Mientras tanto, por ejemplo, los docentes de todo el país, seguimos esperando por la verdadera dignificación de la tarea, que en el pasado teníamos y que hoy hemos perdido.

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