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El “modelo San José”

07/10/2011 Sin Comentarios

Luis Alberto Heber

Hay que tener mucho desparpajo, como el del que hizo gala la Intendente de Montevideo Ana Olivera días atrás, para afirmar que la basura es un problema “cultural” y que “la derecha opera a través de la prensa y en particular en algunos medios” tratando de generar “caos”. Olivera intentaba justificar – con relativo éxito – ante sus preocupados compañeros del Frente Amplio, su paupérrima gestión municipal, desaprobada por el 52% de los montevideanos y aprobada tan solo por el 28%, según la última encuesta de la consultora Cifra.

A un año y dos meses del comienzo del quinto gobierno consecutivo de la izquierda en la capital, los habitantes de la misma parecen haber caído en cuenta que deben separar “ideología” de “administración”, “bandería política” de “gestión” y, en consecuencia, reclamar con énfasis los derechos que les asisten como contribuyentes de las voraces arcas municipales. Parece que finalmente se cansaron de vivir en una ciudad sucia, mal alumbrada, de tránsito caótico, carente de servicios en muchos de sus barrios y con más de 400 “asentamientos” irregulares, que siguen creciendo.

Para volver más enojosa la relación, siendo rehenes, en forma permanente, de un sindicato municipal acostumbrado a manejar a su antojo al intendente de turno y a obtener, una tras otras,  inusitadas prerrogativas.

Los ciudadanos ya habían enviado un mensaje ejerciendo el derecho al voto en mayo de 2010: volvieron a darle el triunfo al FA, pero tan solo con el 46% de los votos emitidos y si bien eso les alcanzó para la victoria – en una elección que no conlleva mecanismo de balotaje – más de un 9% de votos en blanco y un 4% de votos anulados mostraron claramente un grado de insatisfacción que, como señalamos, ha seguido en franco ascenso.

Ante este fenómeno, se han disparado unas cuantas especulaciones de carácter político y se ha instalado un temprano y provechoso debate sobre el futuro de la administración municipal en Montevideo, con ideas variadas y de diverso calibre. Desde ya le damos la bienvenida a esta discusión o intercambio, como quiera denominárselo. Y nos sumamos a la misma, para marcar el hecho de que nuestro Partido Nacional se preocupa del departamento con antelación más que suficiente al episodio electoral que acontecerá dentro de cuatro años.

Dijimos días atrás y lo reafirmamos ahora que nuestro partido tiene una administración “modélica”, para confrontar con la de Montevideo, salvando las distancias entre el número de habitantes de uno y otro departamento y el impacto de poder manejar esa disímil situación en forma acertada.

Y no es otra que la administración nacionalista de San José, llevada adelante desde la restauración democrática, durante seis períodos consecutivos, por el ahora senador Juan Chiruchi. Ocupó el sillón municipal en cuatro ocasiones y, en las dos oportunidades que tuvo que interrumpir su labor – por impedimento constitucional – quien era el Secretario General en ese momento se encargó de continuar el “modelo de gestión”, tal como acontece actualmente con el intendente José Luis Falero.

¿Acaso es magia lo que se ha hecho en San José? No. Se ha promovido una cultura que, justamente, va a contramano de la que practica la capital. Sencilla. Ejecutiva. Eficiente. “Menos impuestos y más obras”, parece ser el paradigma. San José es el departamento con menos funcionarios municipales por cantidad de habitantes, el que dedica el mayor porcentaje de su presupuesto a obras, el que enfrenta sin problemas el mayor porcentaje de población viviendo en el área rural, e, incluso, el de mayor tasa de inversión privada, ya que, en su momento, el intendente Chiruchi se preocupó sobremanera por la radicación de industrias en el departamento, creando genuinas fuentes de ocupación para sus habitantes.

Existe, además,  una gran comunicación entre las fuerzas sociales que viven y que trabajan a nivel de barrios urbanos con las autoridades. Hay un acercamiento, una verdadera descentralización palpable, enraizada. No como la de papel, que padece la capital.

Dije también que el proyecto o modelo “San José” debe ser, para nuestro Partido, “una quilla que ingrese en la mente de los montevideanos” a quienes el Frente Amplio ha confundido haciéndoles creer que la “sensibilidad social” va de la mano con el malgasto de dinero.

Aunque alguno creyó ver implícita en mi propuesta el esbozo de una candidatura, es notorio que se equivoca, de buena o mala fe. Nosotros proponemos un modelo de gestión probadamente exitoso, que ha sido llevado adelante por un equipo. Es, por lo tanto, el momento de diseñar políticas alternativas para Montevideo. Falta un largo rato para elegir quien llevará el brazalete de capitán.

Una verdadera autocrítica implica reconocer que nuestro Partido Nacional ha pecado por “ausentismo” en la capital, dejando que las cosas siguieran su curso natural, tratando de intervenir en el mismo a destiempo: solo durante la campaña electoral. Llegó el momento de corregir ese defecto, y la base sobre la cual preparar un proyecto alternativo al “progresista” que ha terminado hartando a la población, la tenemos ahí, al alcance de la mano.

Esta idea se suma al entusiasta propósito de varios exitosos intendentes nacionalistas – que finalizarán su gestión en 2015 – de hacer el camino que los blancos siempre hemos hecho, pero al revés. Llamados por la vocación o la historia, los principales dirigentes siempre salimos a campo abierto, quizás sin darnos cuenta, quizás rehuyendo la ineludible batalla que debemos dar por Montevideo. Ahora parece que dichos compañeros quieren volcar su talento y su experiencia bajando a la capital y sumándose a la tarea de construir ese necesario modelo alternativo al de la izquierda, ya que, en los hechos, el “progresismo” se ha transformado en regresión, para el ciudadano. Basta que trasponga la puerta de su casa.

Y bienvenida también la idea de poder encontrarnos diversos partidos o corrientes políticas en torno a un proyecto sólido que nos unifique en la acción y nos posibilite votar en conjunto. No es nueva y me parece una idea inteligente, con obvias dificultades. Las mismas pueden salvarse si no se cae en el apresuramiento y se mantienen los debidos canales de diálogo y conexiones necesarias para que pueda dar su fruto. Tiempo suficiente hay. Lo peor que podríamos hacer es trasmitirle a los montevideanos: “nos vamos a juntar para ganar una elección”.

Lo que ellos tienen que percibir nítidamente es que ha surgido una alternativa poderosa, creíble, de fácil comprensión, que ataca y da solución a los principales problemas de la ciudad capital y su departamento.

Y cuando pienso en eso, para dar principio a la nueva singladura, una y otra vez me vuelve a la cabeza el “modelo San José”.

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