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Así no es…

07/10/2011 1 Comentario

Ricardo Puglia

Han pasado los primeros NUEVE meses de este año y no se publica la Memoria Anual 2010 del Tribunal de Cuentas de la República en su página web,  ni tampoco las memorias 2010 de las empresas monopólicas del Estado uruguayo como OSE, UTE, AFE y ANCAP entre otras.

Se dice que la Intendencia Municipal de Maldonado habría incrementado su déficit de us$ 50 millones de dólares legado por la primera administración de De los Santos a sí mismo, el cual alcanzaría hoy a un acumulado (2005/2011) de la friolera de us$ 127 millones de dólares. La pregunta es: ¿Cuál será el déficit que heredará en 2014 el sucesor de este Intendente? y ¿Qué nuevos tributos y reaforos se aplicarán para el pago de los descontrolados presupuestos, y las marchas y contramarchas de las licitaciones?

En estos días la prensa nacional se ha hecho eco de la falta de dinero del Sistema Nacional de Salud creado por la Administración Vázquez y administrado por ASSE. El Presidente Mujica -removedor de funcionarios públicos- ha solicitado la renuncia del Gerente General como si cambiando a este se vaya a gastar menos o gastar bien. Algo debe estar mal.

Lo cierto es que los números no mienten, así como les gusta decir a las autoridades económicas que el crecimiento del PBI desde 2005, u séase, desde el advenimiento de la izquierda al poder  hasta el presente, ha sido muy bueno; igualmente de bueno ha sido la recaudación de impuestos nacionales y los tributos departamentales. Sin embargo, a pesar de la bonanza heredada del neoliberalismo, los gastos del Estado superan cualquier predicción en la materia y ya no es suficiente la formidable recaudación galáctica que recibe el gobierno cívico-sindical sino que además ha endeudado al país como nunca antes en sus jóvenes 200 años de historia.

Desde que el Frente Amplio está en el Poder,  todos los años sin excepción las cuentas públicas han sido negativas y lo seguirán siendo.  Déficits fiscales, parafiscales y ahora también déficits en la cuenta corriente de la balanza comercial (importaciones  mayores que exportaciones), muestran el alto costo del desgobierno,  justificado en su accionar despilfarrador sin ton ni son, como si sólo jugara para la tribuna del clientelismo asistencial.

Las familias hoy se encuentran endeudadas en más de us$ 3.000 millones con el sistema financiero formal e informal. Pagan tasas de interés que van desde el 15% en dólares hasta el 75% o más en pesos en las tarjetas de crédito y aún más en préstamos netamente financieros con tasas de inflación anual menores al 8%. Alguien está ganando mucho y entre otros el propio

Estado a través del llamado préstamo social que otorga el banco de todos los uruguayos con suculentas ganancias anuales que vuelca a rentas generales alimentando el círculo del despropósito.

El queso impositivo desde la aprobación de la reforma tributaria de 2007 se ha venido día a día perforando como un gruyer, sea con anuncios de rebajas de muy fácil enunciación y muy difícil realización, sea con mayores presiones tributarias como el nuevo impuesto al sector agrícola-ganadero o los cánones que impondrá el Poder Ejecutivo a las señales de aire a los más de 20 canales de televisión que se estarían creando.

Los contribuyentes, o sea, los que pagamos el 22% de IVA en nuestros consumos de Agua, Alcantarillado,  Energía y Comunicaciones entre otros muchos más, el inequitativo IRPF que premia al que más trabaja con mayor impuesto,  o el IASS luego del retiro de la actividad laboral, o el insaciable FONASA, no nos permiten ver con  TRANSPARENCIA  los resultados que se alcanzan con nuestros recursos.

Basta de tantos viajes al exterior para comprar chucherías, basta de continuar incrementando los gastos públicos, basta de confeccionar malos presupuestos donde no se incorporan la construcción de nuevas carreteras ó  mantenimiento de las actuales y de caminos vecinales, basta de no construir cárceles dignas para los condenados, basta de no construir la cantidad de viviendas suficientes que merece nuestra población, basta de educar en el camino de la desesperanza, basta de mal gastar en seguridad. Basta de prometer el ferrocarril, basta de recrear esperanzas de hallazgos de petróleo y gas natural que nunca se concretan, basta de anuncios pomposos como puertos oceánicos y mineras. Basta de no hacer.

Presenten claramente cuanto gastan y en qué gastan, no cuando se les ocurra que es políticamente conveniente. Como ciudadanos queremos saber a lo sumo,  90 días después de cada cierre semestral la información económico financiera de los negocios públicos. Dígannos cuanto hemos perdidos en las aventuras de PLUNA, ALUR, CND, Agolan, Fibratex, Paylana, Metzen y Sena y en tantas otras empresas cuasi-públicas como las subsidiarias de Ancap en Argentina y Venezuela. Dígannos cuanto gastamos anualmente en promocionar los monopolios del Estado en propaganda inocua. ¿Porqué las empresas y/o personas tienen plazos para presentar informes a la DGI, BPS, etc. sujetos a multas y el Estado que nos gobierna en su omnipotencia no los tiene?

Basta de no tomar en cuenta las observaciones del Tribunal de Cuentas. Los uruguayos queremos información al día para evaluar si quienes nos gobiernan usan como buen padre de familia los dineros públicos, los de todos nosotros, o continuaremos viendo como nuestros esfuerzos van camino al digestor.

1 Comentario »

  • Marcelo :

    Soy colorado hasta la raíz de la médula espinal, pero estoy absolutamente de acuerdo con lo expresado por el columnista.

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